La transformación

Relato.-De repente todo se tiño de rojo...

Mi mundo mágico 30/10/2023 Graciela Cecilia Enriquez
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POSDATA Digital Press| Argentina

Graciela Enrique

Por Graciela Cecilia Enriquez| Escritora| Taleerista| Socia de SADE (Loma)

Un matrimonio común como cualquier otro llegaba a la provincia de Mendoza.

Él, era un hacendado de una renombrada estancia de San Juan. Al conseguir su esposa trabajo de tiempo completo como catadora de vinos en aquella provincia, y de hacerse cargo de toda la contabilidad del lugar, se mudaron a una pequeña comarca de la zona. Compraron un vivero, un hotel de cinco estrellas y una casa de cultura privada en donde se realizaban eventos particulares y exposiciones de grandes pinturas y esculturas, como presentaciones de libros de destacados escritores de la zona y del país. En su provincia natal dejaron a un importante personal como líderes de confianza para continuar con el trabajo de sus vidas. Él, cada tanto viajaba para ver como andaban los negocios por allá. El matrimonio se lo veía muy normal en apariencia, aunque a puertas cerradas las cosas eran muy distintas. Las disputas y contradicciones entre ellos crecía, sus ideales políticos cambiaron, a tal punto qué ambos de común acuerdo  firmaron documentos sobre  bienes adquiridos dentro del matrimonio. Todo lo que tenían ante de esa relación, no lo podían tocar en caso de divorciarse. Ella bebía exquisitos vinos, algunos dulces y otros  de sabores más amargos; cada uno tenía su toque de distinción y añejamiento. Por aquel entonces, su esposo comenzó a actuar diferente, a no recordar  cosas muy importantes y dormía mucho más. De día, desaparecía y de noche, regresaba como si nada hubiera  pasando. Las luces empezaban a molestarle, se encerraba solo con un pequeño hilo de luz suave y tenue de las velas. Ella no quería reconocer que su marido algo tenía, una enfermedad lo acechaba y tal vez muy terrible. El alcohol a ella también la estaba matando y de a poco dejaba de ser, ella misma. Una noche de luna llena, la que envolvió toda la residencia, pareció estar dentro de una burbuja. Allí estaba Etelvina, bebiendo un dulce vino mirando un punto fijo a la distancia de aquella casa, tan lejos como si quisiera traspasar el horizonte. En ese instante de estar abstraída en sus pensamientos, él apareció observó con asombro como latía el corazón de su esposa, el calor de su interior resaltaban sus mejillas, sonrojándolas. Él, sutilmente se abalanzó hacia ella que estaba ebria de ira y resentimientos al borde de la separación. Aunque realmente sentía que ya no la deseaba como antes. Entre abrazos y rechazos, sin recuerdos amenazó su existencia, sin que ella lo supiera o lo sospechara de algún modo. Bebieron una copa de vino y otra, y otra hasta que él entró en un ataque de lujuria y pasión desenfrenada...La mordió besándole el cuello perfumado de una blanca piel. Viendo sus ojos abrirse y cerrarse repentinamente, su cuerpo vibraba en compulsivos retorcijones y allí, en un asalto, lentamente le estaba quitando la vida. Le estaba robando su existencia, le sirvió otra copa nuevamente en ese sublime cristal lleno de vino burbujeante. Y en sus labios se desangraba la sangría de las uvas mientras que se extinguía la vida. Al finalizar de beber esa poción mágica, casi infernal, justo a media noche moría, para revivir transformada para siempre.

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