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Arnoldo Gabaldón, el hombre que erradicó la malaria en Venezuela

Los esfuerzos de un doctor contra la propagación de esta enfermedad fueron fundamentales, de los más importantes del mundo.

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Arnoldo Gabaldón Foto:tekcrispy

POSDATA Digital Press | Argentina

Una de las enfermedades que más afectó a Venezuela en la década de los 30 fue la malaria, también conocida como paludismo, la cual es causada por parásitos del género Plasmodium. Esta, en el año 1936, ya estaba presente en prácticamente la mitad del territorio venezolano.

Sin embargo, los esfuerzos de un doctor contra la propagación de esta enfermedad fueron fundamentales, de los más importantes del mundo, al punto que para el año 1962 Venezuela era el primer país que se había librado por completo de la enfermedad. Este doctor era Arnoldo Gabaldón.

 Gabaldón nació en Trujillo el 1 de marzo de 1909, lugar en el que residió hasta que se fue a la capital a estudiar medicina. Se convirtió en doctor a los 21 años y aprendió a hablar inglés, francés y alemán. Para el año 1931 se fue a estudiar malareología en Hamburgo, luego fue a Roma a visitar una estación antimalárica y posteriormente fue a Nueva York para estudiar en la Escuela de Higiene y Salud

Pública de Johns Hopkins.

Su interés en esta enfermedad surgió a muy corta edad, cuando aún se encontraba en Trujillo, pues se vio cara a cara con el paludismo y eso lo marcó profundamente. Por eso fue que se esforzó tanto en especializarse en la malaria.

Para el año 1936, la situación en Venezuela estaba bastante grave, y no solo en el sector de la salud. El año anterior había muerto el dictador Juan Vicente Gómez y en ese año, el general Eleazar López Contreras, quien en ese momento estaba a cargo del país, creó el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. López Contreras decidió contactar a Gabaldón en Nueva York para comentarle lo que estaba sucediendo en el país y le propuso liderar la lucha contra la malaria, a lo cual Gabaldón aceptó.

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Al menos un millón de venezolanos tenía malaria en 1936 y las estadísticas aseguraban que había malaria en 600.000 kilómetros cuadrados de Venezuela, un país que abarca en total 914.000 kilómetros de territorio. Incluso el Congreso Nacional tuvo que aprobar una ley contra el paludismo para tratar de mitigar los efectos de la enfermedad.

En este panorama, el doctor Gabaldón es nombrado Jefe de la Dirección General de Malareología, con apenas 27 años. Así fue como su plan comenzó.

Lo primero que hizo fue capacitar al personal, empezando por entrenar a enfermeras, trabajadores sanitarios e inspectores de campo, de forma que se pudieran tomar medidas para investigar, tratar y prevenir la malaria.

Estas investigaciones comprendieron el estudio de más de 100.000 niños, más de medio millón de mosquitos y la realización de 8.000 exámenes de laboratorio. Al final se llegó a la conclusión que las aguas estancadas eran los lugares en donde proliferaban los mosquitos y que el área más afectada eran los llanos.

Para el año 1937 entró en funcionamiento la Dirección Especial de Malariología y se comenzó a organizar la distribución de pastillas de quinina como tratamiento contra la enfermedad. En esta operación los venezolanos participaron activamente, repartiendo la medicina en las comunidades, escuelas, iglesias, oficinas de correos y más.

La Dirección Especial de Malariología también se encargó de capacitar a visitadores urbanos, quienes tendrían la responsabilidad de ir a los domicilios a preguntar acerca del estado de salud de las personas en el hogar. También se organizó la distribución del boletín ‘Tijeretazos sobre malaria’, el cual contenía información importante para combatir la enfermedad que era traducida personalmente por Gabaldón. Esta ha sido la única revista de este tipo en Latinoamérica.

tijeretazos-malariaEjemplar de ‘Tijeretazos sobre malaria’

Se construyeron sistemas de agua potable a lo largo de todo el territorio nacional y también se hizo una labor de limpieza profunda de las aguas y las letrinas de los pueblos. Se trabajó arduamente en el ámbito sanitario.

Sin embargo, a pesar de todo, parecía que los esfuerzos no eran suficientes. No había suficiente quinina para tratar a todos los enfermos y la cantidad de mosquitos era abrumadora. Entonces, lo que hizo Gabaldón fue organizar fumigaciones con el insecticida natural piretro, lo cual ayudó a controlar el brote pero aún no era completamente efectivo.

Arnoldo-Gabald%C3%B3nFoto:tekcrispy

En el año 1944, Gabaldón inauguró la Escuela de Malariología, que se convirtió en el primer postgrado médico de Venezuela. Ese mismo año, viajó a Estados Unidos para asistir a una conferencia sobre el paludismo, y en dicho viaje se enteró de la existencia de un poderoso insecticida que hasta ese momento había sido utilizado netamente con propósitos militares: el dicloro difenil tricloroetano, mejor conocido como DDT.

Las cosas comienzan a mejorar

En el año 1945, Gabaldón vuelve a Venezuela con este insecticida y comienza una nueva etapa de fumigación en la que decide probar los efectos del mismo en la zona con peores condiciones: Morón, una localidad ubicada en Carabobo.

A solo una semanas de la fumigación, la tasa de mortalidad en la localidad había diminuido al mínimo.

Es entonces cuando la Dirección Especial de Malariología comenzó una campaña de eliminación del paludismo que recorrió todo el país. Este plan consistía en rociar con DDT la tercera parte del país, convirtiendo al país en el primero en utilizar insecticidas de acción residual como medida para eliminar el paludismo.

Las cifras se redujeron abismalmente. En 1940 se producían 109,8 muertes por cada 100.000 habitantes, pero luego de la aplicación del DDT en 1950, esta cifra se redujo a 8,5 muertes por cada 100.000 habitantes.

Otro de los problemas que fomentaba la proliferación de la enfermedad era el material de construcción de las casas en las zonas indígenas y menos favorecidas, pues las mismas consistían en estructuras hechas de hojas de palma y bahareque. Entonces, la Dirección Especial de Malariología diseñó un plan para la construcción de casas de cemento para sustituir dichos materiales.

Merecido reconocimiento

Por su ardua labor, Gabaldón fue reconocido por el presidente Rómulo Betancourt como el Ministro de Sanidad y Asistencia Social en el año 1959. Ese mismo año año, las estadísticas cerraron con tan solo 911 casos confirmados de paludismo, la menor cifra anual que había tenido el país con respecto a la enfermedad.

Este logro fue alabado por todo el país y también en el mundo. Se hizo un monumento en Morón que comprende un mosquito muerto tallado a la entrada de la localidad y la Organización Panamericana de la Salud certificó al país como el primero en registrar más de 400.000 kilómetros cuadrados libres de malaria, logrando dicho reconocimiento incluso antes que Estados Unidos o la Unión Soviética.

Finalmente, en el año 1962, se registró históricamente que ningún venezolano había fallecido a causa de paludismo. Sin duda alguna, una victoria para el país y también para Gabaldón, quien se convertiría en uno de los doctores más reconocidos y que más habían luchado por la erradicación de una enfermedad en el país.

Actualmente es todo lo contrario

Hoy en día, Venezuela atraviesa una crisis sanitaria sin precedentes en el país. Los hospitales están en un estado deplorable y la escasez de medicinas hace cada vez más difícil el trabajo de los expertos de la salud en esta nación.

Y con respecto a la malaria, las cifras más recientes de la Organización Mundial de la Salud indican que todo el trabajo del doctor Gabaldón se ha perdido. En el año 2018, en Venezuela se registraron 750 mil casos confirmados y 338 muertes a causa del paludismo, cifras que distan muchísimo de las que se obtuvieron en 1962.

De hecho, en el registro de dicho año de los casos de malaria en Latinoamérica y El Caribe, solamente en Venezuela se registró el 51% de los casos totales de paludismo en la región. Sin duda alguna, si el doctor Gabaldón estuvera vivo para ver en lo que se ha convertido su país, estaría absolutamente decepcionado.

Fuente:tekcrispy

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