Eclipse 60 30

De mí hacia ustedes Por María Cecilia Marsili
Parece que al final la buena memoria puede curar un poco las heridas.

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POSDATA Digitala Press | Argentina

Cecilia MarsiliPor Maria Cecilia Marsili | Narradora Oral 
|Escritora | Pta: Presidenta de la Asociación Civil
Compartiendo Miastenia Gravis

 

Hoy me duplican,

me sonríen y me abrazan

dos veces más allá del dolor,

dos veces más acá de la vida.

Parece que al final

la buena memoria

puede curar un poco las heridas.

 

Sólo un momento en la historia,

en que una persona

es el doble de la otra.

Como un eclipse,

donde el nacer, 

el vivir,

y los engaños de la muerte,

se alinean, 

se arremolinan 

y se condensan

en un punto infinito.

 

Como el sol y la luna,

tienen tanto en común

y a la vez son tan distantes,

con apenas algunas 

superposiciones fortuitas.

 

Como el sol y la luna,

y esos dos eclipses

que trataron de aguantar en pie

entre las fuerzas gravitatorias,

sin querer aferrarse

a lo pasajero.

 

Como el sol y la luna,

ellos fueron y volvieron del infierno,

poniendo la mente y el cuerpo,

con más enseñanzas 

que lamentos.

Y así fue como pudieron

aprender a merecerse.

 

Él tuvo que ver

cosas que no eran

para ver con claridad,

y la paranoia y el delirio

terminaron forjando

su templanza incorruptible.

 

Ella tuvo que dejar

partes de su cuerpo,

golpe a golpe, pedazo a pedazo,

para poder respirar

el renovado e inagotable

aire de su juventud.

 

Ahora sus sonrisas entre aplausos,

a la luz de las velas que soplan,

me valen tanto,

me valen esta lágrima atragantada,

que todo lo recuerda

que todo lo aprende

que todo lo valora,

y que se disipa justo a tiempo,

antes de que se prenda la luz

para seguir festejando.


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