De la paz a la violencia: tras el asesinato de Martin Luther King Jr

Cómo evolucionaron la protestas tras el asesinato de Martin Luther King Jr.

martin-luther-king-posdata digital pressFoto:tekcrispy

POSDATA Digital Press | Argentina

Para nadie es un secreto que Martin Luther King Jr. tenía un sueño muy claro que hoy en día está más vigente que nunca: en detener las injusticias y el racismo en Estados Unidos. Durante una década completa trabajó en defender sus ideales de forma pacífica con protestas que poco a poco se extendieron por todo el país.

Muchos apoyaron su causa y, a pesar de las amenazas de muerte, los enjuiciamientos e incluso bombardeos en la casa de King, se mantuvieron firmes a sus ideales y sus concentraciones se basaron en la paz.

“La acción directa no violenta busca crear tal crisis y fomentar tal tensión que una comunidad que se ha negado constantemente a negociar se ve obligada a enfrentar el problema. Busca dramatizar el tema de manera tal que ya no pueda ser ignorado”.

– Martin Luther King Jr.

Era 3 de abril de 1968 cuando King pronunció su famoso discurso ‘He estado en la cima de la montaña’ e hizo planes para manifestarse dos días después. Sin embargo, King no llegaría a dicha concentración, pues la noche del 4 de abril recibió un disparo en la mandíbula, falleciendo una hora después.

La rabia y el dolor se apoderaron de un país que hasta ese momento había logrado mantenerse en paz en un ambiente lleno de injusticias. A pesar de que la familia de King le pidió a los manifestantes que se mantuvieran pacíficos en la lucha por sus derechos, la frustración y el deseo de hacer justicia fueron mucho más fuertes que la paz por la que King había luchado. Muy pronto, las más violentas protestas arrasarían con todo el país con una fuerza indetenible.

A los 10 días del asesinato de King, ya se habían reportado saqueos en casi 200 ciudades, incendios o francotiradores y se reportaron más de $100.000 en daños de la propiedad en cinco de estas ciudades. El autor Peter Levy lo describe como la “mayor ola de disturbios sociales desde la Guerra Civil” en su libro ‘The Great Uprising: Race Riots in Urban America During the 1960s’.

Cinco ciudades, cinco contextos

Washington D.C. el 5 de abril de 1968

Si bien las revueltas se presentaron en toda la nación, estudiar el estado de las cinco ciudades más afectadas pueden darnos una aproximación a todo lo que se vivía en el país en ese momento.

Washington D.C. fue la ciudad que más sufrió durante las protestas. Se registraron más de 1,200 incendios en tan solo doce días, y la suma total por daños fue de $24 millones. En parte, dicho desastre lo ocasionó también la situación económica, pues las desigualdades entre blancos y negros era prácticamente palpable.

A pesar de que el 55% de los habitantes de la ciudad eran negros, estos estaban concentrados solo en el 44% de la ciudad, y por si esto no era suficiente, pagaban más por menos espacio y menos calidad de vida en sus viviendas.

El revuelo solo fue sofocado gracias a la intervención de la Guardia Nacional. Las protestas en Washington DC dejaron a 13 muertos, más de 7600 personas arrestadas por saqueo e incendio provocado, más de 2000 personas sin hogar y unas 5000 sin trabajo.

Baltimore-MLKBaltimore el 7 de abril de 1968


Baltimore fue la segunda ciudad más afectada por las protestas, saqueos e incendios. Curiosamente, al principio los manifestantes siguieron los consejos de la familia de King y decidieron protestar pacíficamente, pero esa misma noche llegaron 6000 tropas de la Guardia Nacional y la multitud simplemente no pudo mantener la calma.

Casi 1000 empresas fueron saqueadas e incendiadas, dando como resultado que los daños se estimaran en $13.5 millones. Para el final de las protestas el 14 de abril,había un total de 700 heridos y 6 muertos.

Por si no fue suficiente, el gobernador de Maryland, Spiro Agnew, incluso decidió culpar a los líderes de la comunidad afroamericana por no hacer más para prevenir la violencia. Agnew posteriormente se convertiría en el vicepresidente de Richard Nixon.

Baltimore el 7 de abril de 1968
Baltimore fue la segunda ciudad más afectada por las protestas, saqueos e incendios. Curiosamente, al principio los manifestantes siguieron los consejos de la familia de King y decidieron protestar pacíficamente, pero esa misma noche llegaron 6000 tropas de la Guardia Nacional y la multitud simplemente no pudo mantener la calma.

Casi 1000 empresas fueron saqueadas e incendiadas, dando como resultado que los daños se estimaran en $13.5 millones. Para el final de las protestas el 14 de abril,había un total de 700 heridos y 6 muertos.

Por si no fue suficiente, el gobernador de Maryland, Spiro Agnew, incluso decidió culpar a los líderes de la comunidad afroamericana por no hacer más para prevenir la violencia. Agnew posteriormente se convertiría en el vicepresidente de Richard Nixon.

Nueva York el 5 de abril de 1968

En Nueva York, sin embargo, las protestas no escalaron a tal magnitud y esto fue gracias al trabajo del alcalde John Lindsay, pues era consciente de los problemas y la desigualdad entre negros y blancos, y abogó por sus derechos frente a la Comisión Kerner. Fue parte del grupo encargado de redactar el Informe Kerner, el cual contenía datos de la desigualdad, y fue importante para el movimiento.

En cuanto se supo de la muerte de King, Lindsay pidió que derribaran las barricadas y expresó que lamentaba profundamente el asesinato del líder. A pesar de que se desplegaron 5000 policías y se arrestaron a varias personas, la ciudad no tuvo tantos daños como en las mencionadas anteriormente, demostrando la marcada diferencia que causó la forma de actuar de Lindsay.

En definitiva, la forma de actuar de la mayoría de los gobernantes no fue la adecuada y las injusticias que se cometieron en ese entonces fueron las causantes de tanta violencia en la población. Todo esto por no entender que todas las vidas son igualmente valiosas y merecen las mismas oportunidades y derechos, sin importar el color de sus pieles.

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