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Hans Asperger, el psiquiatra que nombró el síndrome más conocido de la actualidad

La historia del Asperger continúa escribiéndose.

Informe 22/02/2021 CVA  Producciones Integrales CVA Producciones Integrales

POSDATA Digital Press | Argentina

Trastornos como los descubiertos por Hans Asperger y Leo Kanner a lo largo de la historia son ya altamente comunes en el mundo. Esto no implica que, antes de sus primeros avistamientos, los casos de autismo o de Asperger fueran menos.

De hecho, a pesar de que no hay una forma definitiva de comprobarlo, con mirar los registros antiguos, es posible notar que estos trastornos siempre estuvieron entre nosotros. Sin embargo, cabe destacar que, antes de la intervención de individuos como Asperger o Kanner, la forma de entender o de abordar estas condiciones era muy distinta.

Autismo y Asperger: antes y después

Como ya lo hemos mencionado, la historia está llena de menciones de casos de autismo y Asperger desde incluso antes de Hans y Leo. Con su llegada, la forma de ver a las personas con esta condición y de empezar a tratar a los ahora denominados trastornos del espectro autista (TEA) cambió drásticamente.

Así se retrataba al autismo y al Asperger

Para mencionar algunos de los casos más resaltantes, podemos irnos hasta el siglo XVI. Allí, a través de los relatos del cronista Johannes Mathesius, encargado de retratar las andanzas del monje alemán Martin Lutero, se dio a conocer la historia de un niño de 12 años que manifestaba tener una de las versiones más graves de los TEA.

En la actualidad, debido a contribuciones como las de Leo Kanner y Hans Asperger, estos diagnósticos vienen seguidos de programas de apoyo especial para darle a los individuos las herramientas que necesitan para funcionar en sociedad, sin embargo, la historia no siempre fue así.

De hecho, en el caso de este niño, Lutero llegó a decir que se trataba de un “espíritu sin alma” y que estaba poseído por el diablo. Debido a esto, sugirió que el infante debería morir asfixiado.

Desde otra perspectiva un poco menos drástica, tenemos las narraciones sobre el insólito Fray Junípero Serra en el siglo XVII y el Niño salvaje en el siglo XVIII. En primer lugar, se cuentan historias particulares sobre el fray en las que se habla de su poca comprensión de las claves sociales o de su preferencia por un lenguaje conciso y pragmático. Afortunadamente, incluso con sus peculiaridades, nadie sugirió que debía morir por ellas.

Por su parte, el caso del niño salvaje estuvo indudablemente lleno de polémica, sobre todo por parte de los pensadores que buscaban determinar si las apreciaciones de Hobs o de Russeau eran las correctas. A pesar de esto, el caso del niño salvaje no dio ninguna de las respuestas esperadas. Pero, gracias a los análisis del 2003 de la psicóloga inglesa Uta Frith pudimos ver que la historia y actitudes de este pequeño estaban más relacionadas con el Asperger que con su crecimiento en la naturaleza.

Llega Kanner y se reconoce por primera vez al autismo

La historia del autismo y del Asperger, como síndromes, inician en 1943 con el doctor a Leo Kanner. Destacado particularmente en la psiquiatría infantil, Kanner marcó un antes y un después con los resultados de su estudio de más de 100 niños en los que identificó un “autismo infantil precoz”.

Con los años, el término autismo y su diagnóstico se esparcieron efectivamente por Europa, para alegría de Kanner. No obstante, en otras partes, como Estados Unidos –y gran parte del continente americano– se ignoraba la biología y genética de los niños a la hora de diagnosticar, enfocándose más en los aspectos del psicoanálisis de Freud.

Justamente, el mayor aporte de Kanner fue identificar al autismo como un trastorno del neurodesarrollo. Por lo que estos enfoques americanos entorpecieron el diagnóstico y tratamiento del autismo por años. Siendo esta una historia similar a la que vivió Hans Asperger de forma casi paralela cuando realizó sus propios diagnósticos.

Aparece Asperger y complementa a Kanner… sin saber de él

En 1944, tan solo un año después de Kanner, la historia de Hans Asperger, y del trastorno del espectro autista que lleva su nombre, también daría inicio. Con 12 años de diferencia en la edad de ambos doctores, los dos llegaron a descubrimientos muy similares en una misma estrecha franja de tiempo. Sobretodo ya que, cuando Asperger publicó sus propias observaciones, también utilizó el término “autismo”, sin haber leído los escritos de Kanner.

La primera publicación que hizo Asperger sobre el tema tomaba como ejemplos a cuatro muchachos que estaban recibiendo tratamiento en el Hospital Infantil de Viena, que Asperger dirigía.

Para este momento, el doctor se refirió al autismo específicamente como “psicopatía autista”. Aquellos que presentaban esta condición solían presentar un alto nivel de “ingenuidad” e interés desmesurado por tópicos particulares. Asimismo, tenían pocas habilidades de socialización o empatía en general, no comprendían los usos simbólicos o las intencionalidades de las frases más allá de lo dicho explícitamente. Además, solían tener problemas motores y una coordinación pobre.

Extra: el lado oscuro de la historia, Asperger y la Alemania nazi

Crédito: SZ Photo/Scherl/The Image Works.

En general, se ha recordado a lo largo de la historia a Hans Asperger como un doctor que luchaba por los derechos e igualdad de los ciudadanos. Después de todo, son bien conocidos los programas a los que enviaba a los niños con autismo que tenían “dones especiales” para ciertas cosas, debido a una inteligencia mayor al promedio a la hora de desempeñarse en temas que fueran de su interés.

No obstante, este es tan solo un lado de su historia. De hecho, Asperger no era esa figura admirable que se nos ha presentado durante años. Nuevas evidencias encontradas por la profesora Edith Sheffer han corroborado que a este doctor se lo conocía como el “exterminador de niños” y que sirvió a los propósitos de la Alemania nazi, según reportó Clarín.

Durante su labor de investigación, Asperger también siguió las políticas de exterminio de las criaturas “poco aptas” que había ordenado el tercer Reich. Debido a esto, el doctor se convirtió en una especie de juez que evaluaba el potencial de los niños autistas. Aquellos que determinaba “dotados” eran tratados con terapias especiales, métodos lúdicos de socialización y demás. Todo esto mientras que los no aptos simplemente eran eliminados en Spiegelgrund.

Según comenta Sheffer, no fue posible afiliar a Asperger con el partido nazi desde un principio ya que este no se unió oficialmente a él. Al parecer, solo 3 de cada 10 doctores lo hacían. Por este motivo, una vez culminada la Segunda Guerra Mundial, para Asperger fue muy sencillo negar su relación con el partido y continuar su vida.

Así inicia la historia oficial del síndrome de Asperger

Para el momento de su publicación, los trabajos de Asperger no se hicieron tan notorios como los de Kanner. Todo debido a la barrera del idioma –ya que los del primero estaban en alemán y los del segundo en inglés, un idioma mucho más manejado en todo el mundo–. Por este motivo, el reconocimiento de su aporte llegó casi tres décadas después de su primera publicación-

Después de la Segunda Guerra Mundial, y sin estar aún relacionados con el nazismo, los trabajos de Asperger –inicialmente en alemán– comenzaron a hacerse notorios. Este cambio se dio debido a la intervención de Lorna Wing, quien tradujo sus trabajos al inglés en 1981. De su labor es que derivó por primera vez el término “síndrome de Asperger”.

La homogeneización y aceptación de los conceptos no fue sencilla

A pesar de que ya para este momento se habían determinado diferencias en la caracterización más amplia de Kanner sobre el autismo y la más específica de Asperger sobre su síndrome homónimo, la historia no estaba lista para dejar ir la polémica. De hecho, esta apenas estaba comenzando.

Mucho antes de que los trabajos de Asperger se hicieran más conocidos la Organización Mundial de la Salud a través de la International Classification of Diseases (ICD) y la American Psychiatric Association el Diagnostics and Statistics Manual of Mental Disorders (DSM) publicaron la primera versión del DSM-I.

En este registro de diagnósticos y trastornos, el autismo aún no era reconocido como tal. Nueve años más tarde, para 1968, con el DSM-II esta historia aún no había cambiado.

En 1980, un año antes de las traducciones de Lorna, el DSM-III finalmente incorporó al autismo dentro de su lista de diagnósticos. Sin embargo, no fue sino hasta las modificaciones añadidas con el DSM III-R, en 1987, que finalmente se le dio a este la clasificación de “trastorno”.

Autismo y Asperger: no, no son exactamente lo mismo
A pesar de que su historia está ligada, los síndromes que describieron Leo Kanner y Hans Asperger no son lo mismo. La llegada del DSM-IV en 1994 causó polémica en este aspecto ya que presentó dos posibilidades. En una, se hablaba de que el Asperger y el autismo debían ser tratados como trastornos diferentes –es decir, que no se relacionaban entre sí–. En la otra, se daba la perspectiva más conocida, se habla de que el Asperger pertenece a parte de las subclasificaciones dentro del autismo.

Actualmente, con el DSM-IV-TR del 2000, mientras que el término propuesto por Kanner “autismo” se adoptó como un genérico para todo el rango del trastorno autista, el nombre de Asperger se utilizó para describir una variante ubicada en el extremo menos severo del espectro. Las otras cuatro subcategorías son: trastorno autista, trastorno de Rett, trastorno desintegrativo infantil y trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

Ahora, para poder diferenciar al Asperger del trastorno autista simplemente se observan tres puntos vitales. En primer lugar, solo el autismo tiene trastornos del habla, mientras que el Asperger no.

Seguidamente, en segundo lugar, podemos observar que los retardos cognitivos en el Asperger no son clínicamente significativos, mientras que en el autismo sí pueden serlo –aunque esto tampoco implica que todos los niños autistas los presenten–.

Finalmente, aunque aún no forman parte del diagnóstico, los problemas de motricidad fina parecen ser comunes en el Asperger. Esto mientras que, por su parte, no se ve una particular incidencia de ellos en el autismo.

La historia del Asperger continúa escribiéndose

En la actualidad, conocemos mucho más tanto sobre el autismo como sobre el Asperger y su historia. Gracias a esto, tenemos mejores formas de abordar el trastorno en la actualidad y de integrar en la sociedad a individuos que lo poseen.

De hecho, muchos de ellos incluso se han convertido en figuras notorias dentro de ella. Como un ejemplo claro de ellos, tenemos a Greta Thunberg la activista de17 años que se ha convertido en un ícono de la lucha contra el cambio climático.

Por su parte, también podemos mencionar a otros íconos y constructores de la cultura pop como el artista Andy Warhol. Igualmente, el mundo del cine se llena con nombres reconocidos como el carismático actor Keanu Reeves o el galardonado Anthony Hopkins, así como los inconfundibles directores Steven Spielberg y Tim Burton.

Por si fuera poco, el que una vez fue el hombre más rico del mundo, Bill Gates, también figura en este breve recuento de personalidades reconocidas con síndrome de Asperger. Con esto, es claro que, desde los planteamientos de Lutero, siglos atrás, hasta la actualidad, nuestra forma de ver este trastorno e interactuar con él ha cambiado notoriamente.

La historia de Hans Asperger por su parte, se ha teñido con una oscuridad que hace imposible poner en buena luz la memoria de este hombre. Pero, al menos, la connotación del trastorno que lleva su nombre, sí ha mejorado y continúa evolucionando con el paso del tiempo y el desarrollo de nuevas investigaciones.

Fuente:tekcrispy

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