Facciamo l’America

Rincón literario Por
La conquista americana y su desarrollo desde la mirada de Jack el destripador.
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América en el atlas Mercator Hondius (1630) - Foto:sextospadrelarumbe
Eduardo ServenteEduardo Servente | Ingeniero Civil 

Desempolvando viejos papeles me encontré con algunas publicaciones, ya amarillentas, de una revista universitaria en la que supe colaborar llamada “Estrechez”. Fue en aquella época un éxito editorial inigualable y quien diga no acordarse será porque sus neuronas requieren de mantenimiento.

Entre aquellos originales y borradores hallé un interesante artículo escrito por uno de los colaboradores que se hacía llamar “Jack the Ripper” (Jack el destripador, para aquellos que no dominan lenguas foráneas) y trataba de manera humorística sobre la conquista americana y su desarrollo, y considero que vale la pena compartirlo con ustedes.

 Facciamo l’America

Antes de la llegada del Gran Almirante a estas tierras americanas, la población se componía de varias civilizaciones llamadas indígenas entre las cuales sobresalían en aquel entonces principalmente los aztecas y los incas.

Mirando su historia, creo que nadie discute que estos pueblos sometían a sus vecinos y eran espantosamente sangrientos. Guerras lapidarias donde la vida humana no tenía valor, sacrificios a los dioses donde consideraban honorable ser entregados a sus superiores para que les sacaran su corazón sin miramientos.

Esas costumbres tan diferentes a las europeas no hicieron más que espantar a los conquistadores e intentar reformar sus costumbres, enseñándoles o sometiéndolos.

Los primeros que llegaron de Europa fueron los españoles, aunque al principio comandados por un italiano, pero eso es solo anecdótico, y luego vinieron los ingleses, los portugueses, los franceses, los holandeses…, nadie se quería perder el festín.

16987-01América en el primer atlas moderno (1595)

Los indígenas locales se defendieron como pudieron. Pero siempre fueron sorprendidos y superados por un ejército mejor armado y con la ventaja de andar arriba de esos animales extraños, altos y rápidos que llamaban caballos.

Los indígenas locales sometían a los pueblos más débiles, los robaban, les hacían pagar impuestos, los mataban, robaban sus riquezas y sus mujeres.

Los europeos que llegaron tuvieron la misma actitud, es decir, no les cambió nada. Los maltrataron, les robaron y abusaron de sus mujeres, pero ahora en nombre de la corona y de la iglesia.

No pretendamos juzgar con visión actual lo que sucedió quinientos años atrás.

Había piratas en el Caribe que robaban para sus bolsillos y para el rey inglés, pero también los españoles, portugueses, franceses y holandeses fueron piratas que robaron lo que pudieron.

Quienes se quedaron con las mejores tierras pudieron llevarse oro y plata en sus alforjas, los demás se pusieron a explotar estas extensiones que nunca habían imaginado que pudieran existir.

Después de someter a los indígenas, algunos antes y otros después, los europeos se pelearon entre ellos. Que españoles contra ingleses, que ingleses contra franceses, que portugueses contra españoles…, en fin, todo era por defender a su propio rey…, bueno, aunque sea en apariencias.

Para explotar estas nuevas tierras y al no conseguir muchos adeptos europeos que quisieran venir, especialmente los ingleses y los portugueses buscaron compañía y pasaron por África en su camino a América y convencieron a un montón de africanos de venir a estas nuevas tierras esclavizándolos.

Seguramente sin pretenderlo lograron combinar las razas humanas en el nuevo continente. La corriente amarilla iba a llegar después de la II Guerra Mundial en pleno siglo XX, pero en fin, el intento inicial de mezcla de razas estaba bueno.

A pesar de todas las guerras iniciales y luego aquellas que libraron los pobladores que ya estaban hace mucho acá contra los europeos que querían seguir cobrándoles impuestos y se independizaron, el continente se organizó con cierta armonía.

Faltaba el salto de calidad.

Eso se dio a finales del siglo XIX y principios del XX cuando llega a Estados Unidos, Brasil y al Río de la Plata la gran inmigración italiana.

Pueblo sin duda que supo organizar al hombre en sociedad y les brindó el salto cultural más importante de la humanidad, nunca quisimos mezclarnos con los piratas, por lo que esperamos hasta que hubiese una tranquilidad razonable.

A partir de nuestra generosa llegada, América empezó a hacerse grande.

Noi abbiamo fatto l’America.

Jack the Ripper


 Hasta ahí el artículo que comparto con ustedes, que me hace pensar, a pesar del tinte humorístico de la nota, que dice algunas verdades que a veces cuesta verlas.

Por otro lado y es un dato para analizar, todos saben que el célebre asesino de Whitechappel, apodado Jack the Ripper, mantuvo siempre su identidad en secreto y nunca se pudo saber con certeza quién había sido. Se pensó que era un carnicero o un peluquero londinense, últimamente escuché versiones que era polaco. Bueno, acá hay una pista por quien escribió esta nota y quizás haya sido italiano.

Hagamos la América, facciamo l’America.

 

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