Fallece Katherine Johnson, la “calculadora humana” de la NASA

Katherine Johnson es por derecho una de las grandes figuras ocultas de la historia de la humanidad.

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POSDATA Digital Press | Argentina

Katherine Johnson es por derecho una de las grandes figuras ocultas de la historia de la humanidad. Gracias a su gran intelecto y constante colaboración con la NASA hizo posible realizar lo que recordamos como el primer alunizaje de la historia.

En su momento, Johnson no recibió el debido reconocimiento por sus acciones. Todo ello debido a que impedimentos como las convenciones sociales le evitaban avanzar por ser una mujer de color.

Afortunadamente, su historia no terminó allí y, años después de sus contribuciones, toda su labor ha sido debidamente reconocida. Incluso, recientemente, se reconoció toda su trayectoria a través de un documental al que se ha titulado “Hidden Figures” (Figuras Ocultas) en el que se relata la vida y las acciones de personalidades de la historia que cambiaron nuestra vida y de quienes, probablemente nos enteramos mucho después de que se desenvolvieran los acontecimientos.

Katherine nos deja a sus 101 años, tras una vida próspera

Hoy en la mañana, nos hemos enterado de que Katherine Johnson ha dejado atrás este plano. Con ella, se van 101 años de historias y logros dentro de una vida plena.

Johnson nació el 26 de agosto de 1918 y se graduó con honores del West Virginia State College en 1937. En junio de 1953 inició sus labores en la NASA (en ese entonces NACA o National Advisory Committee for Aeronautics).

Desde ese momento su intelecto la convirtió en un factor vital a la hora de programar las nacientes misiones espaciales, los vuelos y las trayectorias. En su momento, no recibió el reconocimiento que se merecía. Pero, hoy 24 de febrero de 2020, Johnson deja este mundo, pero su huella ha quedado grabada con tinta indeleble en la historia de la humanidad.

La mujer que nos llevó a la Luna

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Durante años trabajó mano a mano con los equipos destinados a calcular las trayectorias de vuelo de las diferentes misiones espaciales de la época. La competencia con la Unión Soviética se hacía cada vez más intensa y era vital sacar una ventaja.

Dicha oportunidad vino en 1962 con la misión orbital de John Glenn en la cápsula Friendship 7. Para aquella etapa, las computadoras de la época aún eran muy propensas a errores y caídas del sistema, por lo que, Glenn solicitó específicamente que Johnson hiciera los cálculos.

“Si ella dice que los números están bien, entonces estoy listo para ir” fueron sus palabras cuando pidió que Katherine verificara los números y ecuaciones que habían generado las máquinas en cuanto a lo que sería su trayectoria viaje. Como todos sabemos, el viaje fue en éxito, puso a Estados Unidos a la cabeza de la carrera y abrió las puertas para una de los eventos que más han marcado la historia de la humanidad el Proyecto Apolo y el primer alunizaje de la historia.

Una vida digna de homenajear
Johnson dedicó 33 años de su vida a trabajar en la NASA en Langey, y, cuando se le preguntó sobre su experiencia allí, esta dijo “amé ir a trabajar todos y cada uno de los días”. Su retiro en 1986 no fue un cierre para ella, ya que, incluso años después continuó recolectando reconocimientos y grandes honores.

Uno de los más destacados fue el que recibió en el 2015 por parte del expresidente estadounidense Barack Obama. Este se trató de la Medalla Presidencial de la Libertad, el reconocimiento y honor más grande que se le puede otorgar a un civil en los Estados Unidos.

Su legado es mucho más que su memoria
Es claro que la brillante mente de Jonhson ha hecho que su memoria permanezca con nosotros incluso después de su deceso. Sus grandes contribuciones a la ciencia nunca podrán pasar desapercibidas, ya que, ella fue la persona que realizó en su momento, los cálculos que incluso las más avanzadas máquinas no podían.

No obstante, sus contribuciones a la NASA no son lo único que deja atrás. Johnson logró abrirse por sí misma un camino en un mundo y una época que ofrecía muy pocas oportunidades.

El sexismo y el racismo seguían a la orden del día, por lo que, no era siquiera bien visto que una mujer de color estuviera en posiciones importantes dentro de la NASA. Por mucho tiempo, su trabajo estuvo oculto, pero, afortunadamente, logró salir a la luz y darle a ella todo el reconocimiento que se merecía.

Tras ella queda un legado que muestra claramente que la igualdad de géneros es una realidad y que aquellos pensamientos de superioridad simplemente son una idea que debe quedar en el pasado. Asimismo, se ha constituido en los Estados Unidos como una heroína americana y ha dejado una clara huella en el mundo de la ciencia que habla del papel protagónico que las mujeres pueden tener en el mismo.

Fuente e imágenes:Mouse

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