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Otra Navidad

Mi mundo mágico 22/12/2021 Graciela Cecilia Enriquez  

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POSDADA Digital Prees | Argentina

Por Graciela Cecilia Enriquez  |Escritora/ tallerista/ y directora del Diario literario digital Cuentos de hadas y fantasías.


Era navidad, el aroma que salía de la cocina invadía la casa. Los adornos rodeaban la misma desde el umbral de la puerta principal de la residencia, hacia los interiores todo parecía salido de una película. Mis hermanas en el primer piso corrieron durante todo el día de ese veinticuatro de diciembre; que la ropa, el calzado, el maquillaje entre que labial y estuché todos los detalles para esa misma noche buena. Nuestra abuela estaba terminando con los últimos pasos de la cena navideña. Papá sentado en los sillones del living de la casa, ingiriendo algún líquido con alcohol, ese día se estaba permitido beber un poco más que de costumbre. Eran la fiesta.

Después llegó mamá desde el jardín con flores de todas las especies, el rosedal estaba lleno de exquisitas rosas,  de una variación de colores que te hacían soñar con ese perfume que invadía el lugar. Yo… Yo en mi habitación en piyamas sin peinar con el cabello revuelto como recién despertará. Sin ropa elegida para salir a cenar con la familia. Era para mí una noche más, después de un día igual a todos del resto del año. Casi como desde siempre no sentía ningún espíritu del que hablaban todos los seres ``el espíritu navideño``; a mi mamá le preocupaba qué hasta esa hora no haya salido de la pieza para reclamar ``¿ya está la comida?``. Y cuándo había tomado la decisión de irme a dormir sin comer, sin estar juntos, sin festejar en familia la navidad…

Una luz comenzó a avanzar en la habitación firme y cada vez más radiante, hasta formar un gran círculo tan raro y movedizo con un fluido gelatinoso y líneas de colores fluorescente, no sé, tal vez mágica. Titilaban en medio de mi alcoba; yo solo miraba y no caminaba para ningún lado estaba petrificada y asombrada sin poder gritar, chillar o decir palabra alguna. Mientras me hallaba en esas condiciones mirando un acontecimiento creo, paranormal o sobrenatural algo así. Sintiendo una extremada alteración psicológica sin resolver esa situación, si era producto de mi imaginación o la realidad superó esta vez a la ficción de mis libros y cuentos navideños. Me pareció una eternidad y únicamente fueron segundos o minutos, pero aquello no duro mucho más. Y cuando intenté superar entre el miedo y temor, al pánico, que me estaba superando de no saber que estaba ocurriendo… Animalitos muy chiquitos que casi no los podía ver, aunque al entablar una conversación telepática entendí que eran muchos duendecillos y haditas. No sé, angelitos tal vez, seres diferentes a la realidad conocida humanamente, sin embargo, que existían y eran reales, pertenecientes a otra dimensión paralela a esta. Era lo que podía rescatar de lo que escuchaba en mi mente, que ellos me decían como algo muy normal. Luego mientras trataba de entender su lenguaje sin habla, un hombre parecido, sí este sí, a un humano. Con las formas físicas de nosotros los mortales, el qué me habló moviendo sus labios y de su boca salían las palabras, como lo hacemos acá en la tierra.

—Niña soy una entidad que te recordará las navidades pasadas de cuando eras muy chiquita. Siempre junto a un arbolito navideño lleno de adornos y luces. Con cajas debajo, con muchos regalos para las visitas y entre ellas Santa Claus dejaba el suyo para ti y tus hermanas-

Me miró y calló sin más.

—Espera… No existen, son los adultos que envuelven a los niñitos en una mentira, para mantenerlos en la ignorancia de saber la verdad- le dije tan despóticamente y frustrada

—No pequeña, cuándo él aparece algunos lo llegan a ver. Pero un toqué de su magia los hace olvidar que pasó. Haciéndolos dormir otra vez, o creer que lo estaban sí los veían — le contestó otra vez.

—¿Y para qué vienes a contarme mis primeras navidades inocentes del engaño de mis padres?- padres pregunté irónicamente.

—Para que recuerdes que entre sueño y sueño y está luz qué da pasó al otro lado de la navidad,  siempre estuvo con vos y fuiste muchas veces parte de esta empresa. De ayudar a entregar los regalos en años muy tempestuosos- me respondió intentando qué recuerde, lo que no podía.

Miré y volví a decir 

—No sé quién es usted. Sé qué está luz está aquí, formando esté redondo porque lo estoy viendo. Sin embargo, contarme algo más son simplemente patrañas inventadas,  no sé realmente con qué intención. Y yo no soy una niñita- así y todo aún no  pensaba nada.

Y el hombre desapareció se cubrió con su media capa y volvió a cruzar por ese portal, al rato otro hombre salió mucho más actualizado y también se dirigió a mí.

—Hola soy otra entidad de este tu presente y no veo que sea muy productivo- me dijo.

-Por favor tengo ganas de pegarte, sin saber quién eres, tú también- Es que todos me mentían por eso le hable así.

—Buena niña, que otro presente será tu pasado más tarde. Y tu futuro no lo verás llegar si te ríes. Si sigues siendo atrevida y altanera, si no te pones metas para el próximo año, nada pasará. Te perderás para siempre en la oscuridad de la soledad-

Y también se fue esfumándose por ese portal del que la luz no dejaba de titilar más y más y mi conciencia comenzó a molestarme mucho. Cuando vi salir otro hombre, mucho más extravagante que los otros dos.

—Soy una entidad de tu futuro- me dijo. Era viejo, estaba cansado. Se podía notar por su facha.

—¿Y tú qué me vas a decir o acaso me  va usted a sermonear igual que los otros?- le dije ya furiosa. Pero el temor aumentaba en mí.

—Nada, absolutamente nada. Estoy muy cansado y sin fuerzas y esta noche voy a morir-

Me dijo sin importarle que me pasaba o pasaría después de todo.

—¿Y no tienes miedo?- le dije por qué yo ya, estaba temerosa de lo que iba transcurriendo al paso de los minutos.

-No. No lo tengo. Por qué a pesar de qué me hiciste correr por la vida una y otra vez, yendo y viniendo en pues a ti. Cuando cantabas y creabas música con tus versos de amor y amistad. Tu propia familia creció y tus hijos te amaron, por lo que llegaste a ser para ellos y el mundo. 

Tu descendencia y desconocidos conocieron tus esfuerzos y te celebraron con una mención honorífica a tu vida- Me terminó de decir.

—¿Qué quieres decir me morí?- ya estaba muy aterrada.

-Sí, en el futuro que vivimos junto a ti. Sí… Moriste después de muchos años, después de hoy-

—No, no, pero me fue bien por lo que me cuenta-

—Sí. Según lo que decidas ahora hacer. Por qué vine a visitarte para que vuelvas a ayudar a Santa Claus a organizar esta noche. Cómo en antaño.

 Y que en este año que está terminando, vengas a ayudarlo, porque fue muy tormentoso para muchos humanos y hay niños que están por perder la inocencia, si no nos ayuda ahora mismo. No íbamos ninguno de nosotros a volver nunca más. Y dejarlo así, cómo irreal o un ensueño de la infancia. Pero Santa Claus te necesita de verdad- me dijo con palabras tan seguras,  entendí ahí mismo qué lo qué, me estaba pasando, estaba sucediendo de verdad.

—¿Cómo hago esto?, ya qué al parecer, me olvidé qué me ocurrió antes- lo miré esperando que me disipé tal duda.

—Solo cruza conmigo por el portal que te conducirá a la ``ciudad de navidad``. Y luego de regreso, tendrás el tiempo justo para sentarte a cenar con tu familia. Cómo si nada de esto hubiera pasado- me dijo, pretendiendo al paso qué lo siga.

—¿Sin embargo, como haremos esto si nos llevará toda la noche para entregar esos regalos?- le dije asombrada, queriendo saber cómo podría sentarme a la mesa al mismo momento que cruzaría todo el cielo de punta a punta.

—Qué eso no te preocupé. Somos protectores de ese tiempo y podemos ir y venir a nuestro antojó, mientras se nos permita viajar- y mientras me decía esto desaparecimos por la luz.

Son las doce, son las doce hay que brindar- unas voces todas juntas de chiquillas locas de alegría. Eran mis hermanas contentas, porque la navidad había llegado este año otra vez. Yo miré el cielo y entre las estrellas, aquellas entidades vestidas de blanco. Impecable me miraban sonriente. De lejos pude escuchar la algarabía de chicos en todo el planeta. Después de eso… Ya no escuche más nada, ni los vi más tampoco. Esa vez no me hicieron olvidar, por el contrario, recordar que Santa Claus existe y qué  solo  olvidamos anestesiados, con la llegada de los años como adultos. Mi futuro no estaba escrito, lo iría escribiendo mientras iba viviendo esta hermosa experiencia que se llama ```vida``. Otra Noche Buena había finalizado y Otra Navidad había llegado. 

¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!

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