Casa de muñecas

Microrelato.-Una niña perdida, un espíritu y una muñeca...

Mi mundo mágico 01/10/2023 Graciela Cecilia Enriquez
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Crédito:penumbria

POSDATA Digital Press| Argentina

Graciela Enrique

Por Graciela Cecilia Enriquez| Escritora| Tallerista| Socia de SADE (Lomas)

Aquella familia llegó al pueblo y sus habitantes los miraron extrañados porque casi nunca el sendero traía nuevos pasos por allí. Y lo que más sorprendió a la niña recién llegada, fue un gran letrero que decía "La casa de muñecas". Se escapó hacia allí, sin que se dieran cuenta sus padres. Y aquel lugar abrió sus puertas como invitándola a entrar y con plena inocencia cruzó el umbral el cuál se tornó un sitio extraño y lúgubre, muy parecido en el que había entrado, pero muy diferente también. Al continuar caminando no encontró a nadie, solo un dolor en la cabeza y su mundo de imaginación se esfumó. Cuando se despertó, se dio cuenta que era otra muñeca más de aquella misteriosa Casa de muñecas. La buscaron por mucho tiempo y por recónditos lugares y no la hallaron. A los meses de su desaparición, sus  padres con sus rostros marcados por el dolor, le regalaban para el cumpleaños de su otra hija, una muñeca. El espíritu de la niña había regresado con su familia.

II                         

La niña perdida regresaba a su casa. Nadie  sabía... La muñeca guardaba el más terrible secreto. Por las noches, los juguetes se movían en la habitación de quién recibió la muñeca de regalo, los ruidos se hicieron más intensos. La pequeña comenzó a sentir miedo... Luego la extraña era ella; las personas del pueblo sabían lo que sucedía, el silencio era inmutable, los días y las horas transcurrían en el reloj cucú. Con respecto a los padres, se inquietaron al comprobar que  dejaban la muñeca en un lugar y luego la encontraban en otro. El espíritu de su hija perdida descansaba, esperando salir. Llegó para al 6to cumpleaños de su hermana como regalo de sus padres, a pesar de la tristeza de no encontrarla. Los demás juguetes asustaban, reían, hablaban y prendían luces, aunque no estén hecho para eso. Los ojos de la muñeca giraban y brillaban, la cara se transformaba en humana. De pronto, su hermana descubre que su muñeca, era la hija pérdida, de la que ya no hablaban. La niña creció, se convirtió en mujer, se casó y tuvo dos hijas. Sus padres fallecieron y pese a  todo, llegó a ser feliz. Fue...Cuando la historia intentó repetirse.

Llevó aquella muñeca al mismo lugar donde la compraron y nuevamente eran sus hijas las que la sostenían en sus brazos. 
—Hermana déjalas en paz 
— Yo quiero volver a ser humana
 No quería que sus pequeñas sean asesinadas, fue sólita con la muñeca y sin medir palabra, pidió que ese espíritu que entrará en su cuerpo, y ella en la muñeca. Todo por amor a sus hijas, así la tía no perturbaría a las pequeñas. Al despertar su hermana poseía su cuerpo y ella, para siempre, dentro de la muñeca. Cada día y noche veía lo felices que eran, hasta que un día no lo soportó más y de sus ojos caían lágrimas, su corazón se volvió frágil en aquel interior, su ser interior se deterioraba de angustia. No la llevaban a pasear, no compartían con ella sus juegos.

El final era irremediable. ¡Murió!

Más tarde, las niñas sintieron olor en su habitación. A escondida la supuesta madre llevó la muñeca al cementerio, la enterró y se fue y expresó—:Descansa en paz hermana 

A partir de aquella noche, la familia era aterrorizada, encarnizada, por un espíritu maligno. El resto de sus vidas fue un espeluznante morir, mientras que el fantasma de la verdadera madre reía persiguiéndolos a todos. 

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