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Drenan tu felicidad

Estamos viviendo el tiempo exacto en el que se cae todo aquello que no es verdadero, honesto y genuino. Estemos atentos, seamos cautelosos, escuchemos a nuestra intuición por favor.

Opinión 12/01/2019 Sonia Iris Menéndez

Foto:cribeo

Posdata Digital | Argentina

Sonia I. MenéndezPor Sonia Iris Menéndez| Counselor|Consultora en comunicación
Posgrado en despliegue y desarrollo personal|Escritora 


Habrás, sin duda alguna, escuchado, leído y por qué no, vivido, lo que llaman relaciones tóxicas. No importa si en el ámbito laboral, de amistades, familiares, con parejas. Tienen el arte maléfico de la manipulación.  Saben cómo "manejar" tu atención hacia ellos provocándote la tensión exacta para que sigas ahí, sin lograr  cerrar el círculo vicioso y perverso en el que has caído. Llegan, incluso, a verte destruido, enfermo, agotado, dolido, hecho añicos, un despojo de ser humano y siguen "como si nada"... te dirán que eres tú quien no ve la realidad, que no sirves, que no sabes, o lo que es peor, te harán sentir como un nadie.

Van a seguir expresándote más de lo mismo, prometiendo más de lo mismo, haciendo más de lo mismo...sabiendo que el más de lo mismo te parte el corazón y apuñala el alma.

En general son seductores cazando presas; sonríen de manera irónica, dulce, ¿qué más da? Son muy diplomáticos, muy sutiles y efectivos. 

Cuando aprendes a detectarlos, en sus miradas ya no ves nada más que infelicidad, desamor a ellos mismos y también, la totalidad de sus miedos, su no confianza. Están llenos, repletos de miedo. 

A veces, te das cuenta que vas quedándote seco, árido, desierto de ganas, motivación, autoestima, etc., y de todas maneras seguís creyendo que quizás obre el milagro y puedan verte como persona. 

Lo que no cambia y por el contrario, se potencia, es el manoseo, uso, abuso descarado, pisoteo violento y asfixiante que va comiéndote en vida. Y es imperioso darnos cuenta que tenemos esta vida, que es nuestra, que sólo tiene un amo: nosotros mismos.

Ese tipo de gente usa su inteligencia, táctica, estrategia y toda la miseria humana de sus sombras para anularte. 

Dicen quererte, apreciarte, escucharte, validarte, valorarte, amarte, desear lo mejor para ti y tanto más...pero (ese punto pero, ¿verdad?), son tan astutos que son invisibles vampiros energéticos. ¡Los peores!

Drenan tu energía. Drenan tu ser. Drenan tu tiempo. Drenan tu bondad, paciencia, sueños, ilusiones, proyectos. Drenan tu felicidad. Saborean a tal punto tu caída que su inhumanidad te mira desde un sillón (en silencio rumeando sus secretos, sus mentiras, sus prioridades, sus ombligos, incluso, quizás ya tienen otra presa y sólo eres como un trapo de piso...) y si crees van a levantarse a darte una mano, podes seguir en el piso desparramado el resto de tu vida.

Ah! Son expertos en pedir perdón. Es un vicio pedir perdón. Se les cae fácilmente de la boca el arrepentimiento mentido. 

El buen querer, el buen amor existe. No nos engañemos más y extirpemos de raíz esos vínculos de nuestras vidas. 

Seamos felices por ser buenos, no boludos. Seamos felices respetando el ser que somos. Que lo drenadores de alegría y felicidad sigan su kármico camino de autodestrucción masiva.

Estamos viviendo el tiempo exacto en el que se cae todo aquello que no es verdadero, honesto, genuino. Estemos atentos, seamos cautelosos, escuchemos a nuestra intuición, corazón, y por favor, alejémonos sin dudar más de cualquier gentuza que quiera destriparnos.

Cuidemos nuestra energía maravillosa para amar y ser amados allí, con quiénes sentimos Mutuo Amor Sano.

Y, si al cortar estos lazos, sentís que la soledad te rodea, recuerda que nunca estás solo y que para abrir las puertas a lo nuevo es nuclear vaciarte de lo viejo, rancio, podrido.

"No hay nada que soltar si elegimos lo que nos hace Bien".


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