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Por qué perdemos estatura cuando nos hacemos viejos

Conocé las causas de la reducción de la estatura en adultos mayores.

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Foto:.tekcrispy

POSDATA Digital Press | Argentina

Tras décadas de uso continuo de las diferentes partes y órganos de nuestro cuerpo, estos dejan de funcionar tan bien como en el pasado. Nos hacemos más lentos al caminar y movilizarnos, nuestra vista se deteriora, no escuchamos tan bien como antes y nuestra memoria empieza a fallar.

Se trata de un proceso normal en el transcurso de la vida que puede empezar antes o después, u ocurrir con mayor intensidad, dependiendo de los hábitos que haya seguido la persona a lo largo de su existencia.

Sin embargo, hay otro aspecto del que no se habla mucho pero que también es muy frecuente en la vejez: la reducción de la estatura, la cual parece estar asociada a los cambios en los huesos, los músculos, las articulaciones y otros tejidos del cuerpo, pero ¿cómo influye cada uno de ellos?

La sarcopenia

barca-473854_960_720Entre los 35 y 40 años, empieza la pérdida de masa muscular en el torso, lo que hace que las personas tomen una postura encorvada a medida que envejecen.

Una vez superados los 30 años de vida, la sarcopenia, el nombre científico con el que se conoce a la pérdida de músculos provocada por la edad, puede ocurrir a una tasa de entre 3 y 5 por ciento de pérdida de masa muscular por cada década.

En particular, los músculos del torso son los principales afectados por esta reducción, y es por ello que las personas se van encorvando con el tiempo. Esto, a su vez, implica una modificación de la postura y por consiguiente, una reducción de la altura.

La salud ósea
El hueso es un tejido conectivo extremadamente complejo que puede adaptar su tamaño y forma en función de las cargas mecánicas a las cuales se exponga. Esto quiere decir que pueden modificarse a lo largo de la vida y, por ende, la salud ósea tiene una influencia importante en el mantenimiento de la estatura a medida que avanzamos en edad.

Cuando los humanos atraviesan su etapa de crecimiento, sus huesos se forman tan rápidamente que alcanzan el 90 por ciento de su masa ósea máxima en la adolescencia tardía, culminando el proceso a mediados de los veinte años al alcanzar su masa máxima.

Pero entre los 35 y 40 años, nuestro cuerpo empieza a perder más hueso del que genera, y si el proceso se prolonga puede dar lugar a una afección conocida como osteoporosis, caracterizada por una baja masa de huesos y mayor fragilidad de los existentes.

Los discos vertebrales y arcos de los pies
Los discos vertebrales también juegan un papel importante en la estatura de los humanos. Se ubican en la columna vertebral y funcionan como cojines amortiguadores que ayudan a mantener la espalda flexible y una buena postura.

Por supuesto, durante los años de la juventud estos discos son fuertes y flexibles, pero conforme van pasando los años, los discos se van comprimiendo y aplanando gradualmente, y el espacio de las vértebras también se reduce.

También ocurre algo similar en los arcos del pie. A medida que envejecemos, los ligamentos empiezan a degenerarse y el arco, ahora plano, modifica la forma en que caminamos.

¿Cómo podemos mantener nuestra estatura con el tiempo?
Sin embargo, es necesario resaltar que la pérdida de la altura está determinada por los genes. Para intentar reducir los efectos de estos y evitar una pérdida de estatura demasiado drástica en nuestra vejez, pueden funcionar adoptar hábitos prudentes antes de llegar a cierta edad.

En lo referente a temas de salud, el ejercicio no puede faltar. Los expertos recomiendan el levantamiento adecuado de peso como una buena forma de generar hueso, especialmente en la adolescencia porque es cuando se establece el mayor porcentaje de masa ósea. Esto podría proporcionar protección a medida que se avanza en edad, además de estimular el crecimiento muscular y reducir la sarcopenia.

La alimentación es otro punto importante para la salud general, y en especial la de los huesos. Seguir una dieta balanceada y saludable que incluya alimentos ricos en vitamina D y calcio, dos aliados de la salud ósea, puede marcar la diferencia.

Perder altura a medida que avanzamos en la tercera edad es un proceso normal, y no necesariamente implique un problema de salud. Sin embargo, si ocurre de manera significativa si merece atención ya que puede indicar problemas subyacentes. He allí la importancia de conocer nuestro cuerpo y de estar atentos ante los cambios que experimentamos.

Fuente:tekcrispy

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