El síndrome de la cabaña

De mí hacia ustedes Por María Cecilia Marsili
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Foto:el mundo.es

POSDATA Digital Press | Argentina

Cecilia MarsiliPor María Cecilia Marsili | Narradora Oral |Escritora 
Pta: Presidenta de la Asociación Civil 
Compartiendo Miastenia Gravis

Allá por 1997, cuando aún no imaginábamos que coronavirus, confinamiento o distancia social iban a formar parte de nuestro vocabulario habitual, nos conquistó la historia de Melvin Udall. (Jack Nicholson). Era el protagonista de la película Mejor imposible, un famoso escritor de novelas románticas que padecía un trastorno obsesivo-compulsivo.  

 La pandemia por coronavirus ha cambiado nuestra vida y nos ha sometido a un estrés que ha llevado a muchas personas a sentir síntomas de ansiedad y depresión. La buena noticia es que, aunque quedarán secuelas, la mayoría de la población volverá a la normalidad y crecerá tras esta experiencia.

COVID-19 Y ANSIEDAD

¿ESCUCHASTE HABLAR DEL SÍNDROME DE LA CABAÑA?

"El síndrome lo describió un médico canadiense el siglo pasado, a través de la observación casual de los comportamientos de poblaciones aisladas que tenían que pasar gran parte del invierno en casa y, cuando llegaba la primavera, algunos de ellos no querían salir".

De esta manera, durante el proceso de desescalada,  "la previsión es que nos encontremos con personas que se hayan acostumbrado tan bien al confinamiento que, cuando se de la posibilidad de salir, no quieran hacerlo".

Estamos notando un cambio en la actitud de las personas durante el confinamiento. El otro día, hablando con una paciente, me preguntó:

“¿Todo el mundo tiene miedo? Yo nunca me sentí tan cómoda y segura como ahora. No quiero que esta cuarentena termine’.

El “síndrome de la cabaña” se experimenta cuando una persona está atrapada en una situación de confinamiento durante un período de tiempo extenso. Estar aislados no es un estado natural para el ser humano, somos seres sociales y necesitamos de la conexión con los otros.

El síndrome de la cabaña no es un diagnóstico formal, es la manera popular de agrupar ciertos síntomas relacionados con el aislamiento como menor motivación, frustración, dificultad para concentrarse, irritabilidad, inquietud o ansiedad, insomnio y sueño no reparador y un estado de ánimo deprimido

Ante la pandemia, se instaló el aislamiento social preventivo y obligatorio como medida para evitar contagios, pero los profesionales de la salud mental sabemos que esta medida no está libre de efectos adversos. Estamos confinados en un espacio reducido de la casa y limitados en salidas. A la hora de salir sin restricciones a la calle, para muchos va a ser una excelente noticia. Sin embargo, para otros se convertirá en algo temido. Tendrán miedo de salir a la calle, tener contacto con otras personas y realizar actividades que antes eran cotidianas, como trabajar fuera de casa o viajar en medios de transporte público. Es decir, se les dificultará retomar la vida que tenían antes del aislamiento.

Para que esto no ocurra, es fundamental comprender el impacto de la cuarentena e identificar los signos que van apareciendo en nuestro estado de ánimo. Y es importante crear maneras de afrontar los síntomas y no dejar que la evitación te gane.

Para lograr esto, es necesario continuar manteniendo el contacto con los seres queridos, una dieta balanceada, una actitud positiva para continuar con una rutina de ejercicios físicos y conectar con actividades que nos gratifiquen.

Dr Daniel Eduardo Budeguer.

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