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¿Todos tenemos un diálogo interno?

Explicamos por qué hay personas que no lo tienen en lo absoluto.

Sociedad 08/02/2022 CVA  Producciones Integrales CVA Producciones Integrales

POSDATA Digital Press | Argentina

Cuántas veces habremos oído la frase “escucha a la voz de tu conciencia” seguro más que las que quisiéramos. Pero, ¿cuál es exactamente la voz de nuestra conciencia? Les aseguramos que no tiene que ver con ningún grillo con traje ni con un diálogo interno robado de otra persona. 

En su lugar, el diálogo interno es una capacidad innata que la mayoría de las personas posee y que les ayuda a recordar cosas importantes, organizarse y analizar su entorno cada día. En palabras más sencillas es esa facultad que tenemos para pensar y dialogar con nosotros mismos. Por ejemplo, en este texto que probablemente te esté narrando tu voz interior en estos momentos.

Durante mucho tiempo se asumió que este diálogo interno es una especie de don natural que poseen las personas para entender su entorno y decidir el mejor método de supervivencia. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que no todas las personas experimentan este tipo de conversaciones personales a lo largo de su vida. 

¿Cómo funciona el diálogo interno?.

El diálogo interno ocurre por la interacción entre los pensamientos y una especie de voz interior que no emite sonido alguno, pero que podemos percibir como si estuviera “dentro de nuestra cabeza” a través de nuestros sentidos. 

El tiempo de duración de estos diálogos internos suele ser variado entre persona y persona, ya que depende en gran medida de su personalidad, los sentimientos y las vivencias experimentadas en un momento determinado. Aún así, la investigadora Helene Loevenbruck asegura que existen tres dimensiones que suelen repetirse entre todas las personas, y que ayudan al desarrollo de este tipo de conversaciones con uno mismo. Estos son: 

La dialógica: plantea que los seres humanos pueden tener un discurso interno igual de complejo consigo como el que tendrían con otras personas. Esto debido a que la mente tiende a dar siempre varios puntos de vista sobre un mismo tema, lo que favorece que las conversaciones se tornen en monólogos o en diálogos. 
La condensación: al igual que la modalidad, los discursos en nuestra cabeza pueden ser también moderados o extensos. Principalmente porque la mente no es una máquina que piensa siempre en discursos complejos, en muchos casos una oración o un par de palabras son más que suficientes para encender nuestra voz interna.
La intencionalidad: la mente tiende a vagar con frecuencia, esto debido a que tenemos una parte inconsciente en nuestro cerebro y otra consciente. Por lo que esta dimensión también se toma en cuenta al momento de pensar en cómo se realiza un diálogo interno.
No todos escuchan su voz interior

Aunque pueda sonar extraño para quienes acostumbran escuchar su voz interior, existen muchas personas que no son capaces de procesar las palabras y oraciones, por lo que no pueden entablar una conversación en su mente. En su lugar, estas personas deben recurrir al uso de otros medios para simular estos diálogos internos. 

Se desconoce la causa real de este fenómeno, pero se considera que la falta de un monólogo interior está relacionado con la “afantasia”, una enfermedad que nos impide recordar y crear imágenes en nuestra mente. Por tanto, limita las posibilidades de diálogo. 

Mas existen otras teorías con respecto a esta carencia de interacción con uno mismo. Una de las más importantes, plantea que esta cualidad pudo haber desaparecido a causa de un mal desarrollo de la introspección. Esto debido a que los niños empiezan a dialogar consigo mismos a los 5 o 7 años , creando amigos imaginarios, pero no son conscientes de cómo lo hicieron, lo que lleva a que no avancen más en el desarrollo de su conciencia.

El diálogo interno vs la autoestima

De igual forma, el diálogo interno y la autoestima, juegan también un papel importante en el desarrollo de esta capacidad interna. Principalmente porque la autoestima está vinculada con las creencias, percepciones y pensamientos que tenemos sobre nosotros mismos, que son precisamente todos los insumos que necesita el cerebro para iniciar conversaciones internas. 

Sin embargo, no debemos pasar por alto que nuestra voz interna puede llegar a convertirse en su mayor aliado o su peor crítico, dependiendo de lo que cada uno es capaz de decirse a sí mismo. Por ejemplo, ante una situación difícil seguramente escucharemos en nuestra mente decir “no voy a poder” o “no seré capaz” pero también se podría oír “no es tan grave” o “puedo afrontarlo y superarlo”. 

Cada una de estas frases afectará de forma diferente a la autoestima y provocará una manera distinta de actuar ante la situación. De allí que se diga que la autoestima y el diálogo interno dependen la una de la otra.

¿Cómo despertar nuestra voz interna?

Si bien aún hay mucho que se desconoce sobre este diálogo interno entre personas, los científicos consideran que existen métodos para activar la voz interior y determinar hasta qué punto podemos comunicarnos con nosotros mismos. Lo único que necesitamos es exponernos a situaciones emocionales intensas, y muchas veces negativas, que agudicen nuestro estrés. 

Mientras más complejo es el problema, más necesario resulta discutirlo con nosotros para hallar la mejor opción posible. Por este motivo, los expertos recomiendan: 

Buscar la crítica

Cuando ocurre una desvalorización, el cerebro tiende inmediatamente a iniciar un diálogo interno en la persona, bien sea para defender su autoestima o atacarlo. Por lo cual es aconsejable si se busca una respuesta interna. 

Generar culpa externa

El cerebro tiende a mostrar los hechos de forma subjetiva, lo que favorece el debate, tanto para las personas como para el inconsciente.  Por eso implicarnos en situaciones conflictimas en las que sintamos un responsabilidad por lo ocurrido puede ayudarnos a impulsar nuestro diálogo interno.

Exigirle más al cerebro

Estudios han demostrado que los perfeccionistas tienden a pasar más tiempo a solas consigo mismo. Principalmente porque cuando algo no sale como ellos esperaban, se culpan y desarrollan planes de presión para alcanzarlo, que involucran una discusión y una toma de decisiones internas.

Apoyarse en la compasión

Sí hay un tipo de diálogo interno que nunca falla, es este. La compasión es simplemente tratarnos desde el respeto y teniendo paciencia con nosotros mismos. Por lo que suele aparecer independientemente del tipo de problema, o incluso en momentos de descanso, para hacernos ver que nuestra mente sigue ahí, trabajando.

En conclusión…

El diálogo interno es una de nuestras mejores capacidades, ya que nos permite mantenernos activos y resolver problemas sin necesidad de otra persona. Sin embargo, esta capacidad no está siempre a nuestras órdenes por lo que debemos entender cómo funciona primero para poder manejarla después.

Fuente ! Fotos:tekcrispy

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