A la playa, según los años

Columnas - De mí hacia ustedes 10/02/2023 María Cecilia Marsilli
A la playa, según los años

POSDATA Digital Press | Argentina

Foto-Cecilia

Por María Cecilia Marsili |  Narradora Oral | Escritora | Pta: Presidenta de la Asociación Civil
Compartiendo Miastenia Gravis

Del vestido de seis piezas en el siglo XIX, a los bikinis a partir de los 60, la prenda evolucionó tal crecían los derechos y libertades de sus portadores

Del vestido de seis piezas en el siglo XIX, a los bikinis a partir de los 60, la prenda evolucionó tal crecían los derechos y libertades de sus portadores

 Seguramente ante los efectos de “la niña” todos nos quejamos del calor y ansiamos unas vacaciones y unos días en alguna playa.

Esto, claro, si hablamos de principios del siglo XX.

A finales del siglo XVIII, nace oficialmente la costumbre de bañarse en el mar, el rey Jorge III de Inglaterra fue quien más favoreció el baño en la playa como un acto social.

Oficialmente, la primera mujer en bañarse en el mar fue la francesa duquesa de Berry, nuera de Carlos X, quien se sumergió totalmente vestida en la playa de Dieppe (Francia).

Se convirtió en una actividad de recreación y saludable, por recomendación médica. Se extendía la creencia que el agua salada era buena para la salud y, sobre todo, para poder procrear. Todo lo que estuviese relacionado con la sensualidad estaba prohibido y se evitaba un exceso de tiempo en el agua que acaparase miradas de los hombres. Pero el tiempo pasó y las costumbres cambiaron. Desde fines del siglo XIX hasta nuestros días el traje de baño fue evolucionando a nivel mundial y nuestro país se hizo eco de esas tendencias de la moda.

“A partir de 1910 la gente comienza a entrar al agua, solo para mojarse, dado que el peso de los trajes hacía complicada la natación que, hasta entonces, rara vez se practicaba. La playa era un destino de recorrido, caminatas y descanso y los audaces que se adentraban al mar iban vestidos con prendas comunes”.

Las prendas de baño aparecen a fines del siglo XIX y consisten en un vestido de mangas cortas, con pantalones debajo y sombreros para evitar broncearse, símbolo de status social, acompañados de medias para no exhibir las piernas, dado que si una mujer mostraba cierto bronceado o color en su piel, se suponía era una esclava que andaba haciéndolos mandados para sus patrones.

Lo mismo ocurre con los hombres, quienes usaban un remerón como prenda superior. Los diseños eran traídos de Europa” 

Con el paso de las temporadas se van acortando y exigen salidas de baño de toalla. En ocasiones las mujeres utilizaban pequeñas cabinas de vestuario, con ruedas, para ser transportadas hasta la orilla del mar, lejos de la mirada masculina, dado que por pudor hombres y mujeres debían mantener en el agua una distancia de por lo menos 30 metros.

Solo podían bañarse juntos aquellos que ya hubieran formado una familia.

Recién en 1914 desaparecen las medias de la vestimenta de playa, los hombres se bañaban en bodies con mangas y pantalones cortos, el traje de baño femenino también se había acortado hasta la rodilla.

Los trajes se confeccionaban de pesados tejidos de punto de lana, tiene un escote más amplio, tirantes en lugar de mangas cortas y la parte inferior ya solo cubre mitad de los muslos. Esta prenda, mojada, pesaba más de 3 kilos 

Aparece el hilado de látex, que se incorpora al algodón y en los años 60, con la aparición de fibras elastoméricas, los trajes son anatómicos, sobre telas de poliéster o nylon con lycra que los hace más confortables y de rápido secado”.

Lo más visto