
POSDATA Digital Press1 Argentina

De lejos, dicen que se ve más claro, que no es igual quién anda y quién camina. Que nunca vuelve aquello que se pierde…
Supe que lo sencillo no es lo necio, que no hay que confundir valor y precio.
Y nos lo dicen los de afuera…
Lo que está cerca lo damos por seguro, ya es nuestro. Tal vez por eso no lo vemos o no le prestamos tanta atención ni nos cambiamos los lentes. Está ahí y estará, para nosotros.
Sí solemos soñar, y mucho, con aquello que está más allá del horizonte; ese horizonte de novela y fantasías, de donde salieron las Tres Carabelas y aquellos piratas.
Es que así nos han criado, con los ojos mirando al Este, más allá del océano, con historias de reyes, imperios, la belle époque, museos, moda, zona roja, a la vanguardia del sexo, la gran torre o el Big Ben. ¿Y todo es mejor? ¿Es?
De vez en cuando giramos la vista hacia el Norte, uno de los imperios del siglo XXI, creído casi dueño del mundo, casi... ahí, dueño hasta de nosotros; que te hace creer que la vida es un parque de diversiones o una gran película Universal, donde todo funciona, y si no, ganas un juicio en horas; donde abres una cuenta bancaria en quince minutos; donde están tan faltos de preocupaciones que hasta pueden hacerle un ADN a la deposición de tu can y así cobrarte una jugosa multa. ¿La pagarías?
Casi obligados, nos inculcaron su idioma y hasta su moneda.
Pero seguimos con el corazón mirando hacia esos lares porque nos parecen mejores, porque ya muchos de los nuestros se fueron a probar suerte, como hicieron en un viaje a la nueva tierra nuestros antepasados.
Sin embargo, hay algo que solo tenemos nosotros, aunque está en todo el mundo: los afectos. ¡Y solo quien ha partido de acá se da cuenta! Quienes lo valoran muchísimo son los que vienen al revés de los que se quieren ir.
El cantautor Andy Cuervo nació en Buenos Aires en 1970. Después de varios años residiendo en España, hace cuatro años se instaló nuevamente en Argentina con su hija.
Confiesa que no le va excelente en los negocios, pero está feliz con sus afectos, en su país.
El caso de David English es uno de esos que hacen que Argentina sea motivo de orgullo, desde Ushuaia a La Quiaca. Nacido en Estados Unidos y sobreviviente del atentado a las Torres Gemelas, vive en el país desde hace 20 años y se ha convertido en uno de los divulgadores más entusiastas del estilo de vida que caracteriza a los habitantes de nuestro país. Participó en una serie producida por Infobae.
“Los días posteriores al atentado conviví con ese espantoso olor, que era una mezcla entre incendio eléctrico y tres mil personas muertas”, relata. Decidió mudarse lo más lejos posible de Nueva York. Ya había visitado muchos países: estuvo en Japón, Australia y Europa en distintas oportunidades. Pero decidió que Argentina sería su destino. “Había viajado para un intercambio estudiantil en 1998”.
Instalado en la provincia de Mendoza, porque creía que había mucho por hacer y tenía muchas ganas y deseos de cumplir su sueño de tener su propio negocio, la provincia le dio esa oportunidad. Comenzó a organizar intercambios con estudiantes de universidades de Estados Unidos, que vienen durante todo el año para aprender cómo funciona la industria vitivinícola y conocer de cerca las costumbres y la cultura argentina. “El vino y la enseñanza me apasionan”, sostiene.
Formó su familia, conoció nuevos amigos y fue padre. Además, aprendió a vivir como un argentino y a disfrutar de lo más importante de la vida, que tiene que ver con la calidez humana.

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