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Qué cambios causaron los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos

Mayor seguridad y alto costo fue el inició de esos cambios desde el 11S.

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POSDATA Digital Press | Argentina

La mañana del 11 de septiembre de 2001 estuvo clara y soleada en Nueva York hasta que dos aviones secuestrados se estrellaron contra las torres del World Trade Center. Otro se estrelló contra el Pentágono y un último, que lamentablemente también tuvo un final trágico, logró ser derribado en un campo de Pensilvania gracias a sus pasajeros, que se confabularon para luchar contra los terroristas.

Casi 3,000 estadounidenses murieron en los atentados suicidas, embargando de dolor a miles de familias y a la población estadounidense en general. Este constituye el ataque más grande ue haya cometido cualquier ente extranjero dentro del país, y la conmoción, el duelo y el odio que generaron han trascendido a lo largo de casi 20 años.

La dinámica que había caracterizado la vida en EE.UU. durante mucho tiempo dio un vuelco drástico. Las aerolíneas se vieron obligadas a intensificar sus medidas de control, el gobierno inició una larga guerra contra Afganistán y contra el terrorismo en general, y los inmigrantes orientales sufrieron el rechazo y la violencia motivada por la indignación e impotencia de algunos extremistas.

A casi 20 años de un atentado que marcó la historia, muchos de los cambios que se implementaron se mantienen. Y aunque muchos han sido capaces de dejar de lado los rencores heredados, este dejó una huella imborrable en la memoria del pueblo estadounidense.

El inicio de una guerra contra el terrorismo
Partamos de la intervención histórica del entonces presidente George W. Bush el 20 de septiembre. A apenas días de haber ocurrido la catástrofe, propuso un cambio en la respuesta militar estadounidense que ha tenido repercusiones hasta el día de hoy.

Para Bush no era suficiente un ataque aéreo como respuesta, sino una guerra intensa contra el terrorismo con un alcance global. “Nuestra guerra contra el terrorismo comienza con Al Qaeda, pero no termina ahí”, dijo. “No terminará hasta que todos los grupos terroristas de alcance mundial hayan sido encontrados, detenidos y derrotados”.

Fue entonces cuando las tropas estadounidenses invadieron Afganistán, un paso apoyado por buena parte del pueblo de EE.UU. y además respaldado por miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El objetivo era desmantelar la organización terrorista Al Qaeda y aniquilar a su fundador, Osama bin Laden, presunto autor intelectual de los lamentables ataques del 11 de septiembre, así como de otros atentados terroristas en el mundo.

Cambios en las medidas de seguridad en los aeropuertos
Los ataques del 11 de septiembre mostraron graves vulnerabilidades en la seguridad e inteligencia estadounidense, lo cual motivó cambios significativos en estos aspectos, algunos incluso drásticos, que se mantienen hasta la actualidad.

Repasemos un poco los acontecimientos: 19 secuestradores de Al Qaeda lograron secuestrar cuatro aviones comerciales contando solo con armas rudimentarias. Además, tuvieron accso a la cabina del piloto, uno punto clave en este tipo de atentados.

El mundo ya había observado algunos casos de secuestros y bombardeos de aviones comerciales en el pasado, pero aún así, en aquel momento las medidas de seguridad de los aeropuertos fueron insuficientes para impedir la tragedia.

El atentado motivó la creación de la Administración de Seguridad en el Transporte, una agencia federal autorizada por el Congreso en noviembre de 2001, la cual permitió renovar por completo el sistema de seguridad de la aviación.

Jeffrey Price, profesor de ciencia aeronáutica y aeroespacial en la Metropolitan State University y destacado experto en seguridad de la aviación, dice que “los aeropuertos tenían departamentos de seguridad, los empleados llevaban insignias y realizaban controles, pero nada de eso estaba al nivel de lo que hacemos hoy”.

Así empezaron a requerirse boletos e identificaciones con foto para pasar al área de proyección. Las máquinas de rayos X, que antes del ataque solo detectaban objetos metálicos, se reemplazaron por escáneres de cuerpo completo.

Los viajeros debían quitarse los zapatos; no podían llevar en su equipaje de mano computadoras portátiles y dispositivos electrónicos, y los líquidos solo podían llevarse en envases de tres onzas.

Asimismo, los agentes de la agencia fueron capacitados para detectar comportamientos sospechosos entre los viajeros, como agarrar el equipaje con fuerza, parecer confundido y desorientado, e incluso signos de una barba recién afeitada. Estos individuos deberían someterse a una revisión más profunda antes de ingresar al avión.

Por si fuera poco, el FBI compiló una vasta Lista de Vigilancia de Terroristas en la que incluyeron cientos de miles de personas, dentro de las cuales alrededor de 6,000 tenían prohibido volar.

Xenofobia y violencia contra los musulmanes
Esto es algo que pocos conocen, o que solo han visto en tono de broma en las comedias estadounidenses; sin embargo, marcó la vida de muchos musulmanes e inmigrantes que residían en EE.UU. en aquel momento y no tenían nada que ver con los atentados. Un claro ejemplo de ello lo podemos ver en la exitosa película de Bollywood My Name is Khan.

A cuatro días de los ataques del 11 de septiembre, la tristeza estadounidense se convirtió en ira, y muchos empezaron a dejarse llevar por ella.

Las autoridades y funcionarios encargados del orden público reiteraron que el Islam era una religión pacífica cuyas enseñanzas habían sido tergiversados por grupos terroristas. Pero aún así, muchas personas cegadas por la impotencia y el odio, cometieron crímenes contra cualquiera que pareciera seguidor de dicha doctrina.

En Arizona, un hombre armado disparó a Balbir Singh Sodhi, propietario de una gasolinera de origen indio que usaba un turbante por sus creencias Sij, pensando que se trataba de un musulmán. Al poco tiempo, disparó contra otro empleado de origen libanés, pero falló, luego de lo cual disparó a través de las ventanas atacando a una familia afgano-estadounidense.

Episodios como este se hicieron mucho más frecuentes, y las cifras registradas dejaron evidencia de ello. En el 2000, el FBI solo recibió 12 denuncias de agresiones contra musulmanes, pero en 2001, se recibieron 93. Pero en 2015 y 2016, dichas estadísticas superaron las del 2001, alcanzando 127.

Mayor seguridad a un alto costo
Después de aquel fatídico 11 de septiembre, los temores de nuevos ataques, quizás en otras ciudades, inundaron a los estadounidenses al punto de repudiar casi en su totalidad la ideología musulmana.

Pero, sin lugar a dudas, las acciones descritas hasta ahora permitieron crear un país más seguro, al menos en lo referente a ataques terroristas de gran magnitud como los del 11 de septiembre de 2001. Lo lamentable es que estas medidas, y el evento como tal, supusieron un incremento del sufrimiento de los extranjeros orientales en su territorio.

Fuente:tekcrispy

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