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¿Por qué nos gusta tanto coleccionar cosas?

Sociedad 19/09/2022 CVA  Producciones Integrales CVA Producciones Integrales

POSDATA Digital Press | Argentina

Todos hemos sentido alguna vez la necesidad de guardar algo que nos parece bello o interesante y que, sin darnos cuenta, acaba formando parte de una colección aún mayor. Ya sean pegatinas, álbumes, monedas o etiquetas, es un hecho que nos gusta coleccionar cosas. 

Cada vez son más los coleccionistas y colecciones exóticas que podemos encontrar alrededor del mundo, pero la necesidad de atesorar objetos no es nueva. 

Nuestros abuelos solían reunir estampillas o cuadros de su niñez; nuestros padres guardaban cupones o souvenires de viaje; y nosotros, siguiendo la tradición, coleccionamos otra infinidad de cosas que quizás no utilicemos pero sentimos la necesidad de adquirirlas.

Ahora, ¿realmente las necesitamos o hay algo más en la mente de los coleccionistas?

Se estima que cerca del 40% de la población mundial es coleccionista, sin embargo se sabe poco o nada sobre los factores que motivan a esas personas. Todos guardan cosas diferentes, por lo que incluso entre dos niños o dos adultos no existe un punto de comparación. 

Es justo por eso que a los psicólogos y neurólogos les resulta tan difícil discernir de dónde viene nuestro gusto compulsivo por coleccionar cosas. Aunque hay dos explicaciones recientes para este comportamiento.

La primera: los seres humanos son coleccionistas por naturaleza 

Hoy en día vivimos en una “sociedad del bienestar” donde casi todo ya nos viene dado o es fácil conseguirlo. Un mundo completamente diferente al que vieron nuestros ancestros nómadas, quienes buscaban cada día un lugar para dormir, comer o criar a sus hijos.

De acuerdo con algunos antropólogos, ese continuo proceso de búsqueda se quedó grabado en nuestra herencia genética. Es por eso que intentamos revivirlo a través del coleccionismo.

“Desde hace millones de años, estamos diseñados para buscar, encontrar y volver a buscar… y así en un bucle infinito”.

Fátima Rosario, investigadora en la Universidad de Sevilla

La segunda: nuestro cerebro busca recompensas y por eso colecciona cosas

Por otro lado, los neurólogos creen que nuestro gusto por coleccionar cosas está ligado a la dopamina, esa hormona que nos hace sentir un placer momentáneo cada vez que satisfacemos una necesidad.

A nuestro cerebro le gustan dos cosas: sentirse bien y experimentar sensaciones nuevas. La dopamina le ofrece ambas, pero tristemente sus efectos placenteros solo duran un par de minutos una vez cumplido el objetivo. Así que, en respuesta, el cerebro trata de buscar algo que estimule nuevamente la dopamina. 

Hoy en día hay muchas formas de encontrar esa “satisfacción” (viajes, compras, cine, videojuegos, redes sociales, etc), pero una de las mejores formas es a través del coleccionismo, pues esta práctica es toda una montaña rusa de emociones.

Cada nueva pieza que añadimos a nuestra colección de cromos, por ejemplo, nos produce un subidón de dopamina. Y la incertidumbre de poder comprar o encontrar lo que queremos nos produce otro. Prácticamente desde que nos planteamos adquirir un objeto hasta que lo tenemos en nuestra mano lo que vivimos es una constante euforia que el cerebro disfruta. 

Además, hay otros factores complementarios que refuerzan esa sensación placentera. Como por ejemplo:

La rareza del objeto en cuestión. Varios estudios han demostrado que el cerebro de todos los seres humanos se agita cuando ven algo extraordinario. Esa sensación estimula nuestros centros de placer, situado en el área ventral tegmental (VTA). 
Qué tan novedoso es. El VTA también se estimula cuando vemos algo llamativo que no sabemos qué hace o cuán útil nos será en el futuro.
Así que, en resumen, al cerebro le gusta coleccionar cosas o bien por herencia o para sentirse bien.

Razones por las que a nosotros nos gusta coleccionar

Sin embargo, esta es solo la visión biológica del asunto. Normalmente cuando una persona colecciona algo hay otras razones psicológicas implicadas. De allí que cada coleccionista sea diferente y le guste coleccionar cosas diferentes. Tenemos:

Coleccionistas exquisitos
Aquellos que solo atesoran objetos por lo orgullosos que se sienten al poder adquirir algo tan costoso. A estos coleccionistas les emociona encontrar piezas exóticas como jarrones, joyería, piedras preciosas o cuadros, ya que los diferencia de sus pares. Por no mencionar que, muchas veces, obtienen reconocimiento o admiración a costa de sus colecciones.

Coleccionistas raros
Muy cercano a los anteriores, tenemos aquellos que buscan adquirir cosas únicas pero a un precio modesto. El valor del producto no es lo importante, lo que les enorgullece es reunir cosas inusuales. Como por ejemplo juegos de mesa de ediciones especiales, una de las colecciones más famosas de Quentin Tarantino.

Coleccionistas históricos o familiares 
La gran mayoría de coleccionistas alrededor del mundo le dan valor a las piezas históricas o a los recuerdos familiares. Esto les hace sentirse más cercanos al pasado o a esas personas que fueron importantes en su vida, por lo que podríamos decir que son aquellos que coleccionan por el valor emocional.

Coleccionistas intelectuales
Por el contrario, hay quienes atesoran objetos por algún valor racional. Este tipo de coleccionistas generalmente guardan enciclopedias o piezas que ya son de interés para todo el mundo. 

¿Hay algún problema con coleccionar cosas?

La mayoría piensa que el coleccionismo es un trastorno mental o algo parecido, pero nada más lejos de la realidad. El hecho de que nos guste coleccionar de vez en cuando cosas inusuales, exóticas o hermosas no es algo malo. Por el contrario, es una actividad educativa que tiene un sinfín de beneficios más allá de la satisfacción personal.

Se cree que fomenta la concentración, la memoria y la tolerancia de la persona, ya que se necesita ser paciente y estar atento a qué cromos faltan en un álbum, por ejemplo, o a dónde pueden comprarse.

Además, coleccionar cosas también nos ayuda a ser más organizados. Una colección sin orden no existe, los coleccionistas suelen cuidar mucho las piezas que guardan y colocarlas en un lugar visible para que todos puedan contemplarlas.

Incluso hay quienes aseguran que el coleccionismo puede mejorar las aptitudes sociales y crear nuevas amistades. Esto especialmente en el caso de los niños. 

El único problema de coleccionar cosas es cuando lo llevamos al extremo y nos convertimos en acumuladores. 

Coleccionar no es acumular cosas, pero ambos conceptos van de la mano

Así viven los acumuladores que ven todo como algo coleccionable / Créditos: Canvis

La psicóloga Daniela Ugarte de la Universidad de los Andes dice que a todos los coleccionistas les llega el día de “limpiar sus recuerdos”. Dejar ir esas colecciones que tanto atesoran o los recuerdos de su primer novio que están almacenados en algún rincón es duro, pero también es esencial para seguir adelante.

Si se aferran demasiado a esos objetos o comienzan a sentir la necesidad de tener cada más, entonces están cayendo en la “acumulación”.

Una justificación muy común entre acumuladores es el típico “algún día lo voy a necesitar”. Ese es el inicio de todo, comienzan a juntar y juntar objetos que realmente no les interesan ni necesitan hasta que su casa se queda sin espacio. 

Esta idea de acumular sin más sí es un problema, y uno muy grave. Ya sean objetos banales o excentricidades, la acumulación de cosas puede indicar que la persona está pasando por una depresión grave o por problemas de autoestima. 

“Personas con poca vida social o que presentan dificultades a la hora de resolver situaciones, se refugian en las cosas que coleccionan para sentirse un poco mejor”.

Daniela Ugarte

Las personas a las que les gusta coleccionar cosas deben tener en cuenta que el síndrome de Diógenes, la obsesión por acumular, está a la vuelta de la esquina. Y como tal, deben tomar sus precauciones: elegir muy bien lo que desean coleccionar, regalar los cromos, folletos o cosas que realmente no saben por qué guardaron, etc. 

Pero no queremos terminar este artículo con un mal sabor de boca, así que ¿por qué no recordamos las colecciones más grandes que hay? 

Grandes colecciones del mundo
Hoy en día todo se puede coleccionar, desde teléfonos hasta colores o pinzas para el cabello. Y hay muchas colecciones que vale la pena conocer, como por ejemplo: 

El imperio de Barbies

Juan Yang limpiando una de sus estanterías / Créditos: Buzzfeed

Rompiendo con todos los estereotipos, un hombre de 33 años en Singapur, Juan Yang, se hizo con la colección más grande de muñecas Barbie. Estamos hablando de más de 6.000 muñecas que ocupan tres paredes de su habitación. 

Ni Johnny Depp, quien también colecciona Barbies y posee las ediciones especiales de varias celebridades, pudo hacerle frente a este coleccionista.

La mayor colección de perchas
Penélope Cruz, otra celebridad famosa, cuenta con más de 500 perchas en casa. La mayoría no están ocupadas, solo son de colección ya que la actriz siente un gusto particular por la moda. 

Coleccionar gnomos
A Ron Broomfield le gustan los gnomos y colecciona desde hace 50 años todas las cosas en las que aparezca esta criatura fantástica. 

Su mayor colección hasta ahora es de gnomos de jardín. Broomfield cuenta con 1.600 gnomos figuras en el patio trasero de su casa, una colección que está valuada en 45.000 euros.

Las sillas en miniatura también son coleccionables 

Barbara Hatsfield en su museo / Créditos: Worldmark

Siguiendo con colecciones raras, tenemos a Barbara Hartsfield. Una mujer que ha coleccionado más de 3000 sillas en miniatura a lo largo de 10 años. Incluso tiene un museo para su colección.

La colección de camisetas más grande del mundo
Y finalmente, sumándonos a la expectativa del Mundial 2022, tenemos al mayor coleccionista de camisetas de fútbol. Un argentino llamado Marcelo Ordas que cuenta con más de 5.000 camisetas y una infinidad de objetos como medallas, trofeos, balones y botines de alta gama.

Pero ¿qué hay de ti? ¿Qué te gusta coleccionar?

Fuente:https://www.tekcrispy.com/

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