
XOCOMIL: la leyenda del lago más bello del mundo
AUDIOPOEMA - Cuentan que una vez...
El Arca de Luis03/08/2019 Luis Garcia OrihuelaFoto:Josanne de la Bastide
Posdata Digital | Argentina
Por Luis García Orihuela | Dibujante | Escritor
XOCOMIL:LA LEYENDA DEL LAGO MÁS BELLO DEL MUNDO
Cuentan que una vez
hubo tres ríos
y a la vez
tres volcanes:
Atitlán,
Tolimán
y San Pedro.
Los tres ríos acudían
presurosos
justo al centro
de los tres volcanes.
Cada mañana
esperaban
a Citlatzin,
(Estrellita)
la hija del cacique
de la región
y cada mañana
a ellos llegaba
para bañarse desnuda
entre sus aguas
que la cubrían y adoraban
por su juventud
y firme temple
que les tenía embebidos.
Y así un día y otro día
los tres ríos
la oían llegar
desde bien lejos.
Lo hacía cantando
con una voz
tan dulce
y hermosa
que los embelesaba,
dejándolos
la pequeña doncella
perdidamente
enamorados de ella.
II
Mas un buen día
ocurrió lo que tenía que ocurrir
y lo que estaba escrito
aconteciese, aconteció.
Después de bañarse
y ya de regreso a casa
¡oh! el destino quiso
que el suyo se cruzase
por el camino
con Tzilmiztli,
joven y hermoso él
joven y hermosa ella
mas él era plebeyo
y ella de la nobleza.
Más así eran las cosas
y así debieron de ser
ensartados por el certero Cupido
allí mismo se enamoraron
y a regañadientes se separaron.
Prometida estaba ella
al hijo de otro cacique
¡oh! destino caprichoso
un amor imposible
le trajiste a Citlatzin
que a sabiendas
de su compromiso
se citaban
en el mismo lugar
y a la misma hora
para verse a escondidas.
Y así, lo que antes fuera
bellos cantos,
ahora se tornó en prisas
y así su canto habitual
fue desapareciendo
durante el baño
para verse cuanto antes
con el apuesto galán
que su corazón
le había robado.
III
¡Oh! qué tragedia
para los ríos
que no entendían su cambio.
Nunca antes la doncella
mostró hacia ellos indiferencia,
y sin embargo…
¡Oh! qué tragedia.
Qué lamento
ver a la doncella silente.
No dándose
los ríos por vencidos
urdieron un ardid
pidiendo a Xocomil
—el viento de la tarde—
averiguase por ellos
la causa
de su repentino
enmudecimiento
y poco afecto.
¡Oh! dijeron los ríos
al enterarse se citaba
todos los días
con su plebeyo amante.
¡Esta es la causa,
de nuestro tormento!
Enfurecidos,
como estaban los ríos,
ordenaron a Xocomil
empujara a Tzilmiztli
cuando éste se acercara,
y así, entre sus bravas aguas
ahogarlo
con la ayuda del viento.
¡Oh!
a qué mala hora
le citaron,
a que mala hora
le dijeron, le ordenaron
Citlatzin diose cuenta
de lo que estaba sucediendo
y no pudiendo
vivir sin él
tomó de la mano
al amado
hundiéndose ambos
en las profundidades
de sus turbulentas aguas.
Fue tal su sorpresa
por la tragedia vivida
que se enfurecieron
por haberla perdido
y chocando sus aguas
con violencia desatada
inundaron el valle
creando así
el Lago de Atitlán.
Voz en off: Luis García Orihuela
Xocomil the Legend of the Most Beautiful Lake in the world
The story goes that once
There were three rivers
And at the same time
Three volcanoes
Atitlán,
Tolimán
And San Pedro.
The three rivers joined
Hurriedly
Just in the middle
Of the three volcanoes.
Every morning
They awaited
Citlatzin,
(Little Star)
The Cacique's daughter
Towards the region
And every morning
She came to them
To bathe naked
Into their waters
That covered and adored
Her for her youth
And firm temple
That made them drunken.
And so day after day
The three rivers
Heard her arrive
From afar.
With a voice
So sweet and beautiful
That they were mesmerized by her
Leaving them
Leaving them
The young princess
Lost
In love with her.
She did it singing
Il
Well, one good day
What had to happen happened
What was to be
Occured.
After bathing
And on her way home
Oh! Destiny chose for her to cross paths
With Tzilmixtli,
Young and handsome he was
Young and beautiful was she
He was but a peasant
And she was from nobility.
So this is how things were
And this is how things should be
Inserted by well aiming
Cupid
Right then they fell in love
And reluctantly seperated.
She was engaged
To the son of another cacique
Oh! selfish destiny
An impossible love
You bought to Citlatzin
Who well knowing
Of her compromise
They would have a date
At the same place
And at the same time
To meet hidenly.
And so it was
Which was once beautiful singing,
Now turned to a rush
With the handsome young man
Who had stolen her heart.
III
Oh! What a tragedy
For the rivers
Who did not understand their change.
Never before had the young princess shown them indiference,
And through it all...
Oh! What tradegy.
How sad
To see the princess silent.
The rivers
Not giving up
Stirred and hollowed
To Xocomil
---the afternoon wind---
Find out from it
The cause
Of it's repeated
Rubbleing
And little affection
Oh! Said the rivers
On finding out of their dating
Every day
With her peasant lover.
This is the reason,
Of our torment!
Furious,
Were the rivers,
Ordered Xocomil
To push Tzilmixtli
Whenever he approached,
In this way, envolved in their angry waters
Thus drown him
With the help of the wind.
Oh!
At what a bad moment
He came,
What a bad time they told him, he was ordered
Citlatzin realising what was happening
And not being able to
Live without him
Grabbed the hand
Of her loved one
And they both drowned
Into the depth
Of the turbulent waters.
The surprise
Of the vivid tradegy
Of losing the princess
Made these waters furious
And crashing together
Their waters with great violance
The valley was flooded
So creating
Lake Atitlán.
Traducción: Josanne de la Bastide
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