El imperio del silencio

La Cima Del Tiempo Por Sil Pérez
"Algo se escapó de nuestras manos. Algo sustancial que había quedado sepultado en el baúl añejo de la memoria".

EL IMPERIO DEL SILENCIOFoto:Google

POSDATA Digital Press  |Argentina


sil PérezPor Sil Pérez | Escritora | Poeta


El tiempo es una paradoja. Cuando nos sentimos desbordados, deseamos retenerlo para disfrutar del silencio. Sin embargo, cuando estamos en él, ansiamos nuevamente los avatares mundanos. Y nos perdemos en las circulares del instante; del estridente momento que nos dispersa del estrés sometido por el cautiverio. Entonces retomamos al encuentro del silencio,  para extrañar nuevamente el estruendo vacío.

Sin embargo existe algo de esta ambigüedad que aún no percibimos.  O simplemente nos reusamos.  Por estos días, y de manera intempestiva un minúsculo asesino ingresa a nuestras vidas.  Su llegada traza una trinchera de dolor e impotencia. Sufrimos y sentimos miedo, y nos aferramos al otro como la razón última de la existencia. A ese otro que tal vez piensa diferente,   que pertenece a otra raza, que se vincula a otra religión, a otro estamento social, que forma parte de otro nivel económico, que se afianza en otros ideales, que es anciano, que tiene capacidades diferentes, que tiene otras inclinaciones sexuales,  A esa persona que amamos en la cercanía, y a quienes, hace tiempo no vemos. Todos sumidos al imperio del silencio que inmutable instala su presencia, y ante la muerte, nos iguala.

El miedo a lo desconocido destapó el elemento “esencial”  que subyacía en los vericuetos del artificio.  Hoy el tiempo despereza la mirada ante el espejo frívolo de la mentira. 

Algo se escapó de nuestras manos. Algo sustancial que había quedado sepultado en el baúl añejo de la memoria. 

El tiempo hoy llama la puerta.  Este personaje efímero desprovisto de maquillajes, y de ropas excéntricas nos presenta en su rostro lavado, el sentido verdadero. Ni títulos opulentos, ni posturas vanidades. Todos sus bártulos y miserias quedaron fuera.

Los ruidos obsoletos son tapados por la música alegórica de la mirada. La del “otro” clavada en la retina, como nunca antes. Y la palabra, con acento de alegoría, se instala sólida en la voz de la conciencia.

 Aun así el alma se retuerce ante la impotencia del abrazo y del beso entrañable.  ¿Como imaginar que la distancia enhebraría emociones?  ¿Como imaginar que el tiempo sería el topo de la mentira?  Un ser material hoy yace desnudo y frágil ante la bocanada esencial.  La igualdad es ahora condición humana en el propósito anunciado. 

Hoy nos despabilamos ante la necesidad de tocar lo que el alma siente.  De acoplar la mente a lo que el cuerpo necesita. Y en esta fluctuación turbada se encuentra nuestro oasis deseado.  Una liturgia de emociones es la danza que el espíritu implora. 

El silencio compone su sinfonía. Marca el ritmo de lo perdido para acentuar la música más noble. La de las almas unidas en el propósito único de la existencia.

Hoy entendemos que SOLO JUNTOS PODEMOS.  Que solo juntos lograremos liberarnos de las mezquindades. Que los ruidos serán notas sepultadas por la historia.  Que el presente nos despabila de un letargo existencialista, de una vida anacrónica e insípida.  

Otro sitio nos espera. Desde el mismo lugar, otra Era. Seremos dueños de lo intangible, de lo primordial y etéreo. Dejaremos atrás la pereza de lo trivial, para sumergirnos en la profundidad del ser legítimo.  Desnudos de inmediatez, seremos por fin HUMANOS.


 AUDIO

Voz en Off y producción: Sil Pérez




 

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