Qué hacer con el recuerdo

Vidas en letra Por Sharon Gorosito
Frente a estas memorias que se acobijan solas, en la casa del cuerpo y se cuelgan de mi mente, pienso, que no sé qué hacer con el recuerdo.
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Foto: PicsArt

POSDATA Digital Press | Argentina

Sharon GorositoPor Sharon Gorosito | Escritora

Despabilarme temprano en la cama, con la brusca imagen de unos ojos que me miran como un todo, me miran como si fueran a hacerlo para siempre. Escuchar esa palabra inefable en la radio, viajando a través de las ondas, al abrazo tibio de un cuerpo que ya no habito. Detenerme en una risa cómplice, porque quisiera compartir el chiste con las muecas, a un fantasma, y contener una cascada en el alma para fingir que no pasa nada.

Agradecer erróneamente a las circunstancias y sentirme atrapada al mismo tiempo, estar encerrada en un cuarto de 4 paredes, que se siente vacío, aunque me encuentre respirando y mirando la sombra de las ramas por la ventana, porque es la única salida para que mi alma no se tuerza al salir a buscar momentos que no existen acá.

Si recordar es volver a pasar por el corazón, me inquieta saber si existe una cantidad de veces para que esto suceda, o si la presencia constante de lo que ya no es significa que  este se detiene y elige quedarse allí para nunca más irse. 

Quisiera no tener las herramientas para buscar,  perderme en el limbo azul de los pájaros que no cantan, no sentir culpa, si no me hago cargo de que soy consciente y husmeo, tan cínica, y no sentir pero, no sé dónde escribiría mis palabras favoritas porque todas ellas salieron de tu boca.

Siempre te escribo, creo que las palabras hacen que el resto sea posible, y cada vez que plasmo en las hojas esperando que estés bien, con un filtro que me nubla, sé que algo sucede. Entonces, frente a estas memorias que se acobijan solas, en la casa del cuerpo y se cuelgan de mi mente, pienso, que no sé qué hacer con el recuerdo y lo invito para que se quede.


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