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Antonio Meucci, el verdadero inventor del teléfono

Fue el verdadero responsable de la creación del teléfono, pero debido a problemas económicos nunca pudo registrar el invento a su nombre.

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Foto:tekcrispy

POSDATA Digital Press | Arentina

Si se pudiera resumir la vida de Meucci con respecto al invento más grande de su tiempo, podría describirse como una gran frustración. El inventor italiano fue el verdadero responsable de la creación del teléfono, pero debido a problemas económicos nunca pudo registrar el invento a su nombre y, en un intento por obtener reconocimiento, este fue robado por el escocés Alexander Graham Bell.

Pero, ¿cómo es que sucedió todo esto? Pues la historia podemos comenzarla en Florencia, Italia, en 1808.

Meucci trabajaba en el Teatro Pergola de Florencia, en donde trabajó como técnico de escena y puso en práctica sus conocimientos en el área de ingeniería. En ese entonces, diseñó una especie de teléfono rudimentario que permitía la comunicación entre el escenario y la sala de control

Sin embargo, por razones políticas, fue apresado y, cuando salió de la cárcel, él y su esposa, la diseñadora de vestuario Ester Mochi, huyeron del país a Cuba. Allí llegaron a trabajar en el Teatro Tacón de La Habana, retomando los mismos cargos que tenían en Florencia.

Fue en este tiempo cuando Meucci dio rienda suelta a su imaginación y diseñó el primer prototipo del teléfono en el año 1849. No lo sabía en ese entonces, pero su vida giraría en torno a él desde ese momento.

Comunicaciones a distancia

Prototipo de telettrofono

Luego de quince años en este país, los esposos decidieron emigrar de nuevo a Estados Unidos, país en el que abrió una fábrica de velas con sus ahorros del Teatro Tacón de La Habana. Ahí le dio empleo a uno de sus amigos, Giuseppe Garibaldi, quien pronto se convertiría en uno de los principales líderes de la unificación de Italia.

Todo iba bien hasta que su esposa, Ester, comenzó a tener problemas de salud. En 1856 fue diagnosticada con artritis reumatoide, por lo que sus movimientos eran limitados y debía permanecer en cama la mayor parte del tiempo. En vista de esta situación, Meucci diseñó un dispositivo que le permitiera comunicarse con su esposa, en el piso de arriba, estando en su oficina, en planta baja. Así nació el telettrofono, el cual funcionaba a través de impulsos electromagnéticos.

Este invento se convertiría en una obsesión para él, pues a partir de ahí diseñó docenas de modelos, los cuales poco a poco comenzaron a utilizar corrientes eléctricas vibrantes para transmitir la voz. Buscó financiación en Estados Unidos, pero no la obtuvo. También lo intentó en Italia, pero fue el mismo resultado.

Estaba en una situación económica bastante difícil. La fábrica de velas había quebrado y tuvo problemas con los recaudadores de impuestos, por lo que su casa fue subastada. Sin embargo, pudieron seguir viviendo ahí gracias a que el propietario se los permitió.

Un accidente que cambió todo

Graham Bell con el invento de Meucci
Por si esto no era suficiente, Meucci decidió viajar en ferry en 1871 y, lastimosamente, esa unidad tuvo una explosión que generó un incendio que mató a 125 pasajeros. Él logró salir con vida, pero sufrió graves quemaduras que necesitaban atención médica.

Entonces, Ester tomó una difícil decisión y vendió todos los modelos del telettrofono para pagar los gastos médicos de Meucci por un total de $6. Meucci se recuperó y decidió buscar de nuevos su inventos, pero lamentablemente ya habían sido vendidos.

Sin embargo, no se desmotivó. Junto a otros tres italianos ingenieros formó la Compañía Telettrofono, y estos compañeros le advirtieron que debía proteger su invento pagando una patente. El problema era que dicha patente costaba $250 y Meucci no podía pagarla, por lo que, en su lugar, decidió pagar un aviso legal temporal, que es preliminar a una patente, y que solo le costó $20. Esta solo era una descripción de su invento y debía ser renovada cada año.

Dicha compañía tuvo que disolverse debido a que sus compañeros abandonaron Estados Unidos, así que Meucci decidió mostrar su invento al mundo. Así, se comunicó con el presidente de Western Union Telegraph Company para que utilizara su invento en la compañía, pero dos años después estos afirmaron que “habían perdido” todos los documentos que Meucci les había entregado.

En 1874, Meucci no pudo pagar la renovación de la advertencia de patente y, derrotado, vio cómo dos años después un tal Alexander Graham Bell, quien trabajaba en Western Union Telegraph Company, recibió la patente por la invención del teléfono.

Trató de luchar legalmente ante tal injusticia, pero los abogados de Western Union Telegraph Company lo llevaron a juicio por fraude. Algunos años después, en 1889, Meucci falleció sin dinero y sin justicia.

No fue sino hasta el año 2002 cuando la Cámara de Representantes de los Estados Unidos reconoció el trabajo de Meucci en una resolución. El inventor italiano no logró disfrutar en vida del reconocimiento por su increíble invento, pero al menos su nombre quedó en alto en la historia como el verdadero creador del teléfono.

Fuente:tekcrispy

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