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¿Por qué nos gustan tanto los abrazos?

La respuesta estaría en nuestro sentido del tacto.

Salud 03/05/2022 CVA  Producciones Integrales CVA Producciones Integrales

POSDATA Digital Press | Argentina

Un estudio realizado en ratones llevó a los investigadores a comprender por qué los abrazos son placenteros, y todo estaría vinculado al sentido del tacto.

Estos científicos identificaron un mensajero químico que transporta señales entre las células nerviosas que transmiten la sensación conocida como tacto placentero de la piel al cerebro.

La sensación placentera aparece con los abrazos, cuando nos tomamos de la mano o en las caricias. Estas sensaciones táctiles desencadenan un impulso psicológico que es importante para el bienestar emocional y el desarrollo saludable.

Un mensajero químico en el sentido del tacto hace placenteros a los abrazos
En su estudio, los investigadores lograron identificar un mensajero químico, un circuito neuronal y un neuropéptido. Esta triáda podría ayudar a los científicos a comprender y tratar mejor los trastornos caracterizados por la evitación del contacto y el deterioro del desarrollo social. Entre estos estaría incluido el trastorno del espectro autista.

Dicen los científicos que la sensación agradable al tacto es muy importante en todos los mamíferos. En estos experimentos con ratones, los investigadores han identificado un neuropéptido clave y una vía neuronal cableada dedicada a esta sensación.

Los investigadores criaron ratones sin el neuropéptido, llamado prokinecticina 2 (PROK2). Aquí descubrieron que los ratones no podían sentir señales táctiles agradables, pero seguían reaccionando normalmente a la picazón y otros estímulos.

Con el experimento pudieron descubrir qué neuropéptido y receptor transmiten solo sensaciones táctiles placenteras. Además, los científicos han podido mejorar las señales táctiles placenteras sin interferir con otros circuitos. Esto es crucial porque el tacto placentero estimula varias hormonas en el cerebro que son esenciales para interacciones sociales y salud mental.

En el sentido del tacto están los responsables de que nos gusten tanto los abrazos. Vía Pexels.

Experimentos en roedores
Entre otros hallazgos, el equipo de investiadores descubrió que los ratones que carecían del PROK2 o el circuito neural de la médula espinal que expresa su receptor (PROKR2) también evitaban actividades como acicalarse y mostraban signos de estrés que no se observan en ratones normales.

Los investigadores también encontraron que los ratones que no poseían una sensación táctil placentera desde el nacimiento tenían respuestas de estrés más severas. Asimismo exhibieron un mayor comportamiento de evitación social que los ratones cuya respuesta táctil placentera se bloqueó en la edad adulta. Ese hallazgo subraya la importancia del contacto materno en el desarrollo de la descendencia.

Los científicos dividen al sentido del tacto en dos partes: tacto discriminativo y tacto afectivo. El toque discriminatorio permite que el que está siendo tocado detecte ese toque e identifique su ubicación y fuerza. El tacto afectivo, placentero o aversivo le otorga un valor emocional.

Estudiar el tacto placentero en las personas es fácil porque una persona puede decirle a un investigador cómo se siente cierto tipo de tacto. Los ratones, por otro lado, no pueden hacer eso. En este caso el equipo de investigación tuvo que descubrir cómo lograr que los ratones se dejaran tocar.

No fue tarea fácil
Los investigadores tuvieron que diseñar experimentos que ayudaran a superar la evitación instintiva del tacto de los animales. Para hacer que los ratones cooperaran, los investigadores mantuvieron a los ratones separados de sus compañeros de jaula durante un tiempo. Luego de esto los animales estaban más dispuestos a ser acariciados con un cepillo suave.

Después de varios días de tal cepillado, los ratones se colocaron en un ambiente con dos cámaras. En una cámara se cepillaron los animales. En la otra cámara, no hubo estímulo de ningún tipo. Cuando se les dio a elegir, los ratones fueron a la cámara donde serían cepillados.

Luego, el equipo comenzó a trabajar para identificar los neuropéptidos que se activaban con el cepillado placentero. Descubrieron que PROK2 en las neuronas sensoriales y PROKR2 en la médula espinal transmitían señales táctiles agradables al cerebro.

Con este experimento, los científicos descubrieron que existen células y péptidos específicos para la picazón. Pero por sobre todo encontraron que hay neuronas específicas para el tacto placentero y un péptido para transmitir esas señales. Eso explicaría por qué el sentido del tacto es importante para experimentar sensaciones placenteras como los abrazos.

Fuente:tekcrispy

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