Mujer

 Una sola palabra, muchísimo más poderosa que el tiempo o edad. Raza o religión. Que no diferencia belleza o color

Columnas - La Palabra 14/03/2023 Jorge Alberto Rampinini

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POSDATA Digital Press| Argentina

     

Jorge-Rampinini
Por Jorge Alberto Rampinini|  Escritor | Miembro de la SADE | Diplomado en Teoria y Producción Literaria| Socio  de la Academia Argentina de Letras| Profesor en Tecnologias de información y comunicación.     

                                                                              

 
 

Mi recuerdo es algo borroso, pero siempre, mujer, estas a mi lado.

Por momentos no sé si es así como lo he vivido o imaginado.

Exactamente sé el tiempo que ha pasado

porque es exactamente el que he vivido.

Lo relato desde las imágenes que he creado

en lo profundo de mis pensamientos y mi corazón.

En un instante estaba sumergido en agua,

tratando de salir, pero no podía.

El miedo me invadía y entonces 

unas manos me llevaron a la superficie.

El aire entró bruscamente en mis pulmones,

ella me apretó junto a su pecho, 

y sentí su seguro y sereno respirar. 

Desde entonces, mis momentos de serenidad acompaña.

El tiempo fue como siempre tirano y

todo pasó frenéticamente.  

Al levantar mi mirada vi constantemente, 

en cambiantes formas, tu presencia.

Cuando yo no podía, ponías la comida en mi boca. 

Pero no dudaste en reprenderme

cuando en invierno estaba mal abrigado.

Solamente podría estar aquí emocionado,

leyendo ante ustedes, lo que gracias a tu esfuerzo

en tantos años de aulas y pupitres me enseñaste.

De pronto te miré de otro modo

y empecé a salir contigo a bailar o a una confitería.

Cuando un amor no me era correspondido

tu oído amigo, callada y pacientemente prestabas.

Naturalmente con el tiempo pude sentir

que tu cuerpo en el mío se fundía,

y un fuego tan grande ardió esparciendo cenizas por la tierra,

para mostrar como tantos otros,

que sin tu presencia no sabríamos amar.

Pocas veces me tuve que despedir, en días que se tiñeron de gris.

Con cada partida una cicatriz me quedaba.

La muerte rondaba.

Pero siempre como desde el primer día de la oscuridad me sacabas.

Sé que tu mano necesito tomar,

para que me lleves y acompañes hasta el final.

No puedo comprender, cómo es posible que existan personas

capaces de haberlas violado, torturado o matado.

Por la impotencia de no reconocer la fuerza que irradias.

Madre, amiga, hermana, docente, esposa o amante.

Una sola palabra, muchísimo más poderosa

que el tiempo o edad.

Raza o religión.

Que no diferencia belleza o color.

Solo simplemente MUJER 

Para venerar a quienes siempre a nuestro lado están .

 

 

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