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Cuarentena ridícula

No importa tanto si la economía se derrumba, si se apoderan de la justicia, si mi negocio quiebra, si pierdo mi empleo o si me asaltan por la calle, mientras esté con el barbijo puesto va a estar todo bien.

La columna de Eduardo Eduardo Servente

Pandemia ridicula-posdata digital pressFoto:Twitter

POSDATA Digital Press | Argentina

Eduardo ServentePor Eduardo Srvente | Ingeniero Civil

Cuando esto escribo hacen cuatro meses y una semana, mejor dicho 129 días que estamos encerrados en cuarentena. Ya de por sí eso es ridículo.

Confieso que en los inicios sentía que se estaba manejando el tema de salud con mucha seriedad, estaba gratamente sorprendido ante la conciencia y responsabilidad que estaban transmitiendo desde las altas esferas del gobierno.

Pero como nos tiene acostumbrados la historia de nuestro país las que inicialmente parecen buenas medidas, con el correr del tiempo nos van desilusionando.

No quiero entrar a hablar acá de la política en general y del aparente aprovechamiento que hay del encierro para tomar medidas políticas que en otra situación tendrían mucha oposición y se complicaría implementarlas, quiero referirme a la cuarentena en sí y la implementación de las flexibilizaciones paulatinas.

Por las primeras informaciones que hubo respecto de este virus nos alertaban de su facilidad de contagio, pero en contrapartida se daba la tranquilidad por la seguridad que existía el estar al aire libre.

Pero por miedo, o vaya a saber porqué, mantuvieron a ultranza las restricciones para estar en espacios abiertos por más que se respetaran las distancias precautorias.

Después de algunas idas y vueltas, presionados por el hastío social, tímidamente comenzaron a abrir los espacios públicos, pero para no desentonar lo hicieron con marcadas incoherencias.

Por supuesto que después de tanto encierro, apenas se abrieron las puertas, a pesar del frío invernal, los parques se colmaron de gente que salió a correr, a andar en bicicleta, a pasear a sus hijos, o con cualquier excusa.

Pero si lo que quieren cuidar es que no haya aglomeraciones entonces no se entiende la razón por la que restringen tanto los horarios y los días en que se puede salir a pasear. Carece de total sentido común.

Cuanto más libre es la circulación, más distribuida estará la cantidad de gente. Es un concepto básico de sentido común que nos evitaría caer en el ridículo.

Pero ya de por sí las medidas de movilidad de la sociedad son bastante ridículas y con protestas y desprecio por quienes dan órdenes ridículas, iremos saliendo poco a poco de esta situación.

No importa tanto si la economía se derrumba, si se apoderan de la justicia, si mi negocio quiebra, si pierdo mi empleo o si me asaltan por la calle, mientras esté con el barbijo puesto va a estar todo bien. Eso es sarcasmo para quien no lo notó.

Por favor, volvamos cuanto antes a nuestra vida normal. No tengamos miedo de convivir con una enfermedad más.

Cuando esto escribía escuché la noticia que las vacunas que se estaban desarrollando estarían dando muy buenos resultados. Ojalá la información sea real y en un futuro cercano podamos contar todo esto como una anécdota más.

Deberemos preocuparnos por recomponer el país y dejar de hacer el ridículo.

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