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El socialismo es un cáncer

Se extirpó en 1989 Y volvió con muchas metástasis.

La columna de Eduardo Eduardo Servente
Socialismo
Gráfico:Aristide09. Composición gráfica: posdata-digital-press



POSDATA Digital Press | Argentina

Eduardo Servente
Por Eduardo Servente | Ingeniero civil



Hacia fines del siglo XIX, para contrarrestar las diferencias que se producían en la explosión de la revolución industrial, y en vez de corregir los defectos que sufría la sociedad por los drásticos cambios en los sistemas de producción, muchas sociedades comenzaron a incursionar en distintas pruebas con los postulados socialistas y comunistas que podríamos decir habían comenzado a ser parte de las nuevas ideologías sociales con la Revolución Francesa.

Las distintas líneas políticas que aparecen desde principios del turbulento siglo XX tienen todas orígenes similares. Podemos decir que los primeros pasos coinciden con la revolución rusa de 1917. Ahí es donde Lenín, con su marcado odio y ataque a los ricos dueños de las tierras habla que el socialismo es el paso al comunismo, el cual es la pureza ideológica.

Benito Mussolini coincide plenamente con el ideario socialista y opina igual que Lenín que el trabajador no era por naturaleza revolucionario y había que empujarlo por la elite intelectual. La diferencia de Mussolini es que ve que el nacionalismo era una idea más aglutinante que la revolución de los trabajadores. 

Después de un gran fracaso electoral donde solo obtiene 5000 votos en Milán, su propia sección, con muchos disturbios especialmente por el norte de Italia, il Duce lanza dos amenazas con fuertes discursos en Udine y Nápoles exigiendo se le entregue el poder. Increíblemente el 29 de octubre de 1922 marcha sobre Roma y le usurpa el poder al Primer Ministro Luigi Facta.

Poco tiempo después Adolf Hitler emergió con su nuevo sistema socialista al que llama nacional socialismo. También usó políticas de identidad nacionalistas para reunir y unificar a sus seguidores.

De la misma manera que Lenín apuntaba contra los ricos dueños de las tierras y Mao Zedong contra los propietarios, Hitler lo hizo contra los judíos expresando así su odio hacia los propietarios y al capitalismo.

En definitiva, el socialismo, el fascismo y el nacional socialismo son muy similares. Tienen el mismo origen, los mismos objetivos, aunque con distintas motivaciones y quizás algunas diferencias en el aspecto organizativo.

Como bien dice Joshua Philipp: “El actual relato de que el socialismo está de algún modo separado del nazismo y del fascismo, y aún más, creer que estos conceptos están divorciados de sus orígenes comunistas, se debe al revisionismo histórico y a mucha acrobacia mental.”

Por eso insisto con un concepto que vengo expresando hace tiempo y es que las ideologías políticas no las podemos representar en un segmento donde en los extremos estén a la izquierda el comunismo y a la derecha el nazismo y en el medio todas las demás que se aplican en el mundo, sino que la representación más real sería una circunferencia donde se puedan ubicar todas las ideologías y las dos mencionadas estarán bastante cerca una de la otra.

No pensar de esa manera, es decir que el socialismo es pariente cercano de las ideologías como el fascismo y el nazismo, tan denostadas y criticadas casi unánimemente por toda la sociedad es como dicen los psicólogos una transferencia de culpa.

El socialismo / comunismo, además de haberse cobrado la vida de más de 100 millones de personas en el último siglo, el sistema fracasó por destruir la moral y la creencia humana.

Para el socialismo la propiedad de los medios de producción debe ser social y no privada, la libertad es limitada en vez de plena, el trabajo es un deber y no un derecho, la distribución de riqueza debe ser igualitaria y no de acuerdo al mérito de cada uno, y el marco institucional es centralizado al contrario del sistema capitalista.

Históricamente, luego del desorden de la I Guerra Mundial y como dijimos sucede el advenimiento de gobiernos comunistas como fascistas y nazis, luego se produce la II Guerra Mundial donde después del sangriento conflicto desaparecen esas dictaduras, que si bien hubo posteriormente gobiernos dictatoriales llamados de derecha, no tuvieron la entidad de aquellos derrotados entonces. De hecho nosotros vivimos de cerca dictaduras llamadas de derecha que nos castigaron en todo Latinoamérica.

Luego de la II guerra comenzaron los tiempos de la llamada guerra fría, en la que el mundo estaba dividido en dos, aquellos países que apoyaban al capitalismo liderados por Estados Unidos, y los que estaban dentro de la órbita del comunismo o socialismo liderados y dirigidos por la Unión Soviética y en menor medida por China.

El mundo vivió un proceso de más de cuarenta años donde esa división estuvo más o menos marcada, con momento tranquilos y momentos de mucha tensión.

Pero en 1989 el socialismo cayó estrepitosamente derrotado por su propia ineficacia. La misma sociedad de los países comunistas y socialistas se rebeló y buscó su propia libertad, y los fuertes gobiernos totalitarios de antes nada pudieron hacer para frenar el deseo natural del hombre.

Como símbolo de ese momento se toma la caída del muro de Berlín en noviembre de ese año. Con la caída del muro se rompieron las barreras que separaban al mundo y ese pueblo oprimido durante tanto tiempo por el socialismo quiso buscar su libertad y posibilidad de progreso en el capitalismo.

Se había extirpado el cáncer. El socialismo había producido tanto mal en el mundo que era irrisorio pensar que podía volver de alguna manera.

Pero también como muchas veces produce esa terrible enfermedad hizo metástasis en varios lugares del planeta para traer más violencia y pobreza.

Con lo que respecta a nuestra zona geográfica, poco tiempo después de la caída del muro, algunos sobrevivientes liderados por Fidel Castro desde Cuba y en complicidad con varios mandatarios americanos como Lula da Silva, Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales y el matrimonio Kirchner organizados bajo el título de Foro de Sâo Paulo arman la gran estrategia global para retomar para el socialismo todo el sub continente.

Con metas muy marcadas, con grandes financiaciones provenientes del narcotráfico y aprovechando el caldo de cultivo que aparecía en la pobreza de ciertos países se dedicaron a imponer nuevamente el socialismo mediante fuertes campañas políticas, con violentos actos anárquicos con mucha destrucción, con planes de convencimiento mediante ataques al orden establecido, a la propiedad privada, a la cultura y a la familia.

Lamentablemente cuentan con la complicidad, supongamos inocente, de distintas líneas políticas que actúan con tibieza buscando consenso donde no lo hay, o bien las entidades religiosas, incluyendo a la iglesia católica que quizás menosprecien el riesgo que se corre.

La destrucción que están produciendo es enorme y será muy difícil salir de esta situación.

En Latinoamérica ya casi no hay medias tintas. Está bien marcado cuáles son los gobiernos o líderes que van en un sentido u otro y las batallas libradas y a librar son muy fuertes. En cambio, en Europa, como en otras épocas sufrieron el socialismo de forma más drástica, no se ve tanta injerencia de esta ideología, aunque hay que prevenir que existen partidos políticos y algunos gobiernos que constantemente vuelven a lo mismo.

Es raro que los pueblos no sepan ver y comparar cómo se desarrollan otros en el mundo. Hoy todas las noticias nos llegan al instante, y si bien hay mucho manejo de la información y siempre hay comentarios tendenciosos que ensucian la pureza de la misma, los hechos se saben, se conocen. Entonces es muy fácil copiar lo bueno y descartar lo malo.

Una de las cosas que está a la vista, por más que lo quieran esconder, es que el socialismo fracasó en cualquier lugar donde se lo haya aplicado y con la intensidad o modo que lo hayan hecho.

El socialismo es un cáncer, se extirpó en 1989 simbólicamente con la caída del muro de Berlín, pero volvió con muchas y peligrosas metástasis.

La única cura para esa terrible enfermedad es la libertad y el sistema económico del capitalismo.

 

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