Transparencia

Si uno de los principios básicos de este gobierno es la transparencia debería no solo hacer gala de ello, sino también ejercerla irrestrictamente.

Opinión - La columna de Eduardo 17/06/2023 Eduardo Servente
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Transparencia Foto: orms

POSDATA Digital Press| Argentina

Eduardo Servente

Por Eduardo Servente | Ingeniero Civil

NOTA DE ARCHIVO: publicación original 23/04/2018

Hace unos cuantos años, cuando nuestro presidente era todavía presidente de Boca y competía por la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fue varias veces invitado a la Cámara Argentina de la Construcción con el fin de cambiar ideas con sus ex colegas constructores sobre diferentes aspectos de la ciudad como del país.

Fueron charlas amenas hasta con un dejo de informalidad por la confianza que se tenía. Sumado a que sentía un grado mayor de confianza dado que además de competir en alguna licitación yo había sido profesor suyo en alguna materia de su carrera de ingeniería, por todo eso me animé en ese ambiente relajado a formularle la siguiente pregunta, palabras más, palabras menos:

- Mauricio, todos sabemos que cuando se rescataron las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno el Gobierno de la Ciudad (entonces Municipalidad) creó la sociedad Ausa para administrarlas y luego cuando el gobierno de Ibarra expropió sin justificación la autopista Illia (que todavía hoy está en juicio) se la agregó a la órbita de esa empresa, ¿cuál es tu posición respecto de Ausa?, ¿saldarán el juicio de la Illia?, ¿tercerizarán el mantenimiento de la 25 de Mayo y Perito Moreno?, ¿liquidarán Ausa?

Balbuceó, hizo silencio, dudó, hasta que finalmente esbozó un tímido:

— Es que Ausa recauda mucho, habrá que estudiarlo. (Sincericidio)

Una vez que asumió como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires entre las cosas que hizo para emprolijar los desastres de los gobiernos anteriores, comenzó a revisar todas las concesiones que estaban en curso en la ciudad.

Por ese entonces yo dirigía una concesión de construcción y explotación de una obra pública importante en la ciudad, que no voy a mencionar acá, que tenía un plazo de explotación de 30 años y una de las características principales era que dado la millonaria inversión inicial que había tenido estaba exenta de pagar canon de alquiler a la ciudad. Al poco tiempo de asumir nos mandó el mensaje “ganan mucha plata”, lo cual en nuestro país es un pecado incalificable.

No es momento de discutir acá si esa concesión ganaba mucha plata o no, sino que quiero notar que se habían invertido varios millones de dólares y el contrato que estaba firmado era muy claro.

Eso no fue suficiente y por medio de distintos funcionarios se nos presionó para recomponer el contrato y comenzar a pagar un canon que no estaba previsto.

El conseguir que esa concesión haya sido un buen negocio no fue en absoluto mérito de ningún funcionario ni de ningún ente estatal, fue solo mérito de los empresarios que arriesgamos y trabajamos para que fuera un verdadero éxito en la ciudad.

Solo por el hecho que teníamos un buen negocio y ganábamos plata se nos exigió cambiar y hacer participar a ese estado insaciable que además de esquilmarnos con los impuestos quería más porque no podía concebir que unos empresarios privados, que realmente habíamos arriesgado nuestro capital, nos fuera bien y ganáramos dinero.

“Inseguridad jurídica” se llama cuando no se respetan los contratos firmados y el estado somete a los empresarios a su voluntad, aunque se haya firmado otra cosa. Nuestro presidente se llena la boca hablando de ello y diciendo que nunca más sufriremos de esa inseguridad jurídica que tanto manchó la economía de nuestro país, cosa que es cierta, pero uno de sus primeros actos como Jefe de Gobierno fue desconocer la letra de un contrato.

 Debo reconocer que no existe punto de comparación entre las presiones que ejercen y los pequeños focos de corrupción que pueden existir en los gobiernos de esta línea política con lo que sufrimos con la corrupción sin límite y presiones de los gobiernos kirchneristas y peronistas en el pasado.

Pero considero que si uno de los principios básicos de este gobierno es la transparencia debería no solo hacer gala de ello, sino también ejercerla irrestrictamente.

Semana a semana saltan a la opinión pública diferentes temas que muchas veces son cuestionados por no haber sido lo suficientemente transparentes. No solo es un error de comunicación sino también falencias en el procedimiento y temor en las convicciones ideológicas. Lo expreso en un artículo de hace unos días: miedo-a-la-libertad. Creo que muchas veces no solo está mal comunicado sino se quedan en tibiezas y los procedimientos se vuelven turbios, sin la transparencia necesaria y prometida.

Los ejemplos que esbocé al principio de esta nota son dos casos que los he experimentado yo en mi vida empresarial, pero en la tortuosa vida económica que estamos llevando hay miles de ejemplos. Este gobierno está haciendo mucho, intentando cambiar años de decadencia y especialmente una década de altísima corrupción y negociados. Podemos estar de acuerdo o no en la velocidad y profundidad de los cambios, en el rumbo elegido o en las decisiones tomadas, pero lo que sí considero que hay algo imperioso a corregir es esa necesidad de transparencia en los actos y en las difusiones de los actos de gobierno.

Es claro que no teníamos una historia de transparencia, al contrario, por esa razón a este gobierno que se jacta de ser transparente y abierto se le exige mucho más. No solo debe serlo en su comunicación sino también en su accionar. Debe serlo y además aparentar. No debe mantenerse solo en la legalidad sino hacer pesar la ética de los actos.

Es cierto que al haber vivido en nuestro país con tantos años de corrupción y donde la trampa y la avivada estaba tan instalada, era imposible vivir sin siquiera ensuciarse un poquito, es entonces que ahora debemos exigirle a este gobierno que sea realmente transparente, que respete la seguridad jurídica y que de acá para delante mantengamos una clarísima transparencia y no deje de explicar sus actos con detalle para que no existan dudas.

El cambio propuesto debe ser profundo, se podrán tener diferencias en cuanto a aspectos del rumbo económico, pero no debe haber dudas respecto de la claridad y transparencia de los actos.


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