¡Basta ya!

La columna de Eduardo Por
Hace años y años que como país venimos barranca abajo y no podemos levantar cabeza. Cada vez vamos más rápido y es más difícil frenar.

basta yaIlustración: El confidencial. Composición fotográfica:Posdata Digital Press

Posdata Digital Press | Argentina

Eduardo ServentePor Eduardo Servente| Ingeniero Civil 

Hace años y años que como país venimos barranca abajo y no podemos levantar cabeza. Nos repetimos con las mismas fórmulas mágicas que lo único que logran es continuar como si estuviéramos montados sobre un carrito de rulemanes y la barranca no termina, es cierto que cada vez vamos más rápido y es más difícil frenar. Con mis años estoy cansado de haber visto pasar oportunidades que la clase política no aprovecha para cambiar y lograr un país mejor.

¡BASTA YA!

Además de los 70 u 80 años de populismo nefasto que estamos viviendo, los últimos 10 o 15 años han sido de una inmoralidad y perversión superlativa. Pretendieron cambiar los principios tradicionales de nuestra sociedad, básicamente sobre la cultura del trabajo y ética social; permitieron entrar al narcotráfico eliminando la red de radarización y pactando directa o indirectamente con los principales cárteles de la droga.

¡BASTA YA!

Para lograr ese cambio en los principios de la sociedad han bastardeado y corrompido a la educación fabricando más de una generación de jóvenes que no solo tienen una visión sesgada de la historia, sino que son incapaces de comprender un texto elemental o realizar un cálculo simple.

¡BASTA YA!

Un partido político hegemónico que gobernó la mayoría del tiempo en los últimos 80 años y si no estaba directamente en el poder gobernaba detrás de bambalinas, y cuando no pudo hacerlo intentó cualquier artilugio para no dejar gobernar.

¡BASTA YA!

Una clase política que engañó y sigue engañando a sus votantes manteniendo la dádiva y la incultura con el fin que los sigan votando y alimentar así aún más sus riquezas personales sin importarles verdaderamente a los “dulces corderitos” que los siguen apoyando y votando.

¡BASTA YA!

Si tuviera un comercio me sería imposible tener personal en blanco, ya que el costo que debería soportar haría que las cuentas no me cerraran, además que no me podría olvidar de pagar todos los impuestos que se llevan la mayor parte de mi negocio. Como bien dice Manuel Adorni: “no necesitamos que el estado nos dé una mano, necesitamos que nos saque las dos manos de encima”.

¡BASTA YA!

Considero que la clase media se sumó a una esperanza de cambio y estuvo dispuesta a soportar los cambios que deberían haber venido. Entendió que se debía pagar por los servicios lo que realmente valían y entendió la quita de los mentirosos subsidios, pero haciendo ese esfuerzo notó que ese gobierno que se lo pedía no se mostraba dispuesto a hacer ellos el esfuerzo que debían hacer, y esa clase media notó que la política seguía gastando a troche y moche, no había reducción de gasto y ni siquiera veía un pequeño gesto por parte de esos dirigentes que los habían convencido de hacer el esfuerzo.

¡BASTA YA!

Vemos políticos que aparecen y desaparecen de a ratos para volver con más energías; políticos de distintas corrientes que se necesitan unos de otros para mantener todo el sistema maquiavélicamente armado para continuar con su negocio, mintiendo a sus votantes para convencerlos de entregar un voto y ellos seguir con su valioso negocio de la política.

¡BASTA YA!

Justicia temerosa y muchas veces corrupta inclinando la balanza hacia donde considera que está el poder, sin que le importe la sociedad ni lo que es justo o no.

¡BASTA YA!

El país está en una crisis muy profunda y vemos que la inmoralidad política sigue creciendo, como por ejemplo crean una secretaría especialmente para contar los árboles de la ciudad, o bien los legisladores que se ocupan en declarar el día nacional del chorizo.

¡BASTA YA!

Soportamos una clase política, prácticamente sin excepción que con gran seducción mantiene desde hace décadas el engaño de la sociedad logrando que elección tras elección se los siga eligiendo para mantener un sistema perverso que para lo único que sirve es para llenar sus propios bolsillos y ahogar, empobrecer y quitarle posibilidades a la sociedad que quiere y necesita progresar. Finalmente, la sociedad está cansada, hagamos como lo hicieron nuestros antepasados hace más de doscientos años rompiendo cadenas con ese triple grito de libertad:

¡BASTA YA! ¡BASTA YA! ¡BASTA YA!


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