El coronavirus y la cuarentena

La columna de Eduardo Por Eduardo Servente
Consecuencias económicas de la pandemia.


economía-coronavirusFoto:Composición fotografía Posdata Digital Press

POSDATA Digital Press | Argentina

Eduardo ServentePor Eduardo Servente | Ingenio Civil | Escritor

Estamos viviendo unos días muy particulares. Parece una de esas películas apocalípticas que solemos ver en el cine o por televisión. Pero la vida real siempre va más allá que lo que puede crear la mente humana con su imaginación.

No vamos acá a decir si China escondió datos y avisó tarde al mundo, si Italia no le dio la real importancia y tomó las medidas con demoras, si los otros países europeos están atacando el problema correctamente, si América del Sur y especialmente Argentina está tomando las medidas preventivas en intensidad y momento adecuadas.  Confiemos que con la experiencia del hemisferio norte podemos acá ser más previsores y estar más preparados, aunque todo indica que tendremos un azote importante.

Aprenderemos a trabajar desde nuestras casas, a distancia; las modalidades cambiarán. Por suerte hoy tenemos herramientas que nos permiten seguir en contacto a pesar de estar encerrados en cuarentena y así nos podemos diferenciar de otras pandemias como por ejemplo la llamada gripe española hace poco más de un siglo.

El poder ejecutivo ha tomado medidas y como sociedad debemos acompañar y obedecer sin importar creencias, simpatías políticas o de qué equipo somos hinchas, todos debemos acatar órdenes y consejos, por el bien nuestro y de toda la sociedad.

Siempre hay desobedientes o rebeldes que se creen más vivos que sus vecinos, pero se perjudican ellos y perjudican a los demás. Conozco unas personas que, como quiero tratar en este artículo las consecuencias económicas viene al caso, habiendo sido advertidas que se iba a instalar una cuarentena con fuertes medidas de prohibición de movimientos, que en el mundo ya se estaban suspendiendo vuelos y cerrando fronteras, igualmente menospreciaron el tema y viajaron de paseo al exterior; ahora no solo se complica la vida de ellos, sino que nuestro gobierno está pensando en repatriarlos junto con otros argentinos varados en el exterior fletando especialmente aviones para que vuelvan a sus casas. Me podrán decir que se canjean los pasajes, no en este caso con vuelos especiales, o que se compensan entre aerolíneas, tampoco en esta crisis donde la mayoría de las líneas aéreas estará al borde de la quiebra, en definitiva vivillos que serán rescatados y los contribuyentes, como siempre pagaremos.

Pero, ya que hablamos de ello, analicemos un poco el caso de una línea aérea. Varios países prohibieron los vuelos aéreos y las entradas por sus fronteras, por lo tanto las aerolíneas cancelaron las frecuencias planeadas y sus aviones quedan varados en los aeropuertos; no solo dejan de facturar, sino que el estacionamiento en los aeropuertos tiene su costo, además que la compañía debe seguir pagando sus sueldos, sus alquileres y todos los gastos inherentes al funcionamiento de la compañía; y si tomamos el ejemplo de esos costos aeroportuarios, es muy probable, que ante las circunstancias actuales se pueda negociar un descuento y plazos para pagar; pero ese aeropuerto también tiene sus gastos, deberá pagar servicios de energía, personal, seguramente algún alquiler o canon a la provincia o municipio donde esté instalado, etc.; esas compañías de energía a su vez tendrán también sus costos, o bien ese personal necesita el dinero para vivir y ahorrar. 

La cadena es interminable

 
De toda esa cadena, seguramente ya se deben estar negociando muchos descuentos y plazos, pero no debemos olvidar que en esas cadenas de costos el principal participante es el estado por medio de los impuestos, y no hay ninguna señal que eso se pueda negociar, ni que vaya a haber descuentos. Si los impuestos ya eran excesivos que solo ahogaban al productor para mantener un estado inoperante, ni lo pensemos ahora que la crisis es generalizada y la cadena de pagos está rota.

Este ejemplo de la línea aérea y sus pagos es válido para cualquier negocio. Pensémoslo para un restaurante, para un kiosco, para una farmacia, para una empresa de construcción como para una de golosinas. La cadena de pagos es enorme y en estos momentos en que debemos parar el movimiento de la sociedad se ralentiza toda la producción del país. Muchas empresas o comercios no aguantarán. Esta crisis no solo cambiará seguramente nuestras costumbres, sino que modificará totalmente el escenario económico del mundo, y mucho más de nuestro país.

El mundo globalizado venía disminuyendo su crecimiento en los últimos años, y nuestro país estaba profundizando nuestra crisis de varias décadas, por lo que esta pandemia nos perjudicará enormemente.

Si bien suponemos que el coronavirus en el mundo se dominará, realmente no lo sabemos a ciencia cierta, ni tampoco sabemos en cuánto tiempo. La ruptura total de la cadena de pagos producirá una crisis inédita en la historia, no sabemos qué profunda será ni quienes quedarán.

Por supuesto que la salud de la población es lo principal, pero estemos atentos a lo que viene después.

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